Una mirada al sector agropecuario no cañero en Cuba (1959-1990)

Octavio José Portuondo Botta 

La disolución de la Unión Soviética en 1991 y el inicio del Período
Especial provocaron la interrupción de insumos críticos importados y el colapso
de la producción agropecuaria.

August 31, 2026

En Cuba, el período 1959-1990 estuvo marcado por una profunda transformación en el sector agropecuario, impulsada por los principios del nuevo Estado socialista con un fuerte apoyo de la Unión Soviética y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

 El objetivo de los planes agropecuarios consistía en lograr la soberanía alimentaria, aumentar la producción para el consumo interno y, en algunos casos, exportar ciertos productos muy demandados, especialmente frutas cítricas.

El contexto general

Después de 1959 el gobierno cubano heredó una agricultura dominada por la caña de azúcar y una producción de alimentos en manos privadas con tecnología limitada.

Entre las primeras tareas que se llevaron a cabo estuvo la nacionalización de las tierras. Se crearon grandes empresas agrícolas estatales y cooperativas. Y se implementó una planificación centralizada. La mecanización, la electrificación rural y la aplicación de tecnologías agrícolas se impulsaron con gran énfasis.

Sin embargo, la clave es que la alimentación y el desarrollo de la masa ganadera, porcina, avícola, así como la producción de huevos, se logró con una dependencia a alimentos y maquinaria importada de países entonces socialistas que ahora funcionan con economías de mercado.  

Si bien hubo esfuerzos y empleo de subproductos nacionales, la realidad es que el sector agropecuario, en particular la producción pecuaria intensiva, desarrolló una dependencia significativa de insumos importados, especialmente en lo que respecta a la alimentación animal (piensos concentrados).

Agricultura no cañera (viandas, hortalizas, granos, frutas)

La realidad de aquel periodo demostró que se hizo un esfuerzo masivo por diversificar la producción agrícola, más allá de la caña de azúcar. Pero en condiciones de un elevado financiamiento proveniente de los países socialistas y de ilimitados recursos para la producción.

En el caso de las viandasse invirtió en el cultivo de papa, yuca, malanga, boniato y plátano, buscando satisfacer la demanda interna. La producción de papa, por ejemplo, se disparó gracias a la mecanización, al uso de fertilizantes y a un paquete tecnológico recibido solo por las empresas estatales.

En el caso de las hortalizas, se fomentó la producción de tomate, cebolla, pimiento, pepino y frijoles, pero por la vía extensiva, no de rendimientos.

Lasfrutassobre todo los cítricos —naranja, toronja—, recibieron una inversión monumental, convirtiéndose en el segundo rubro exportable después del azúcar, dirigido principalmente a la Unión Soviética y Europa del Este. También se impulsó el cultivo de mango, guayaba y aguacate para el consumo interno.

En el de los granosel Estado intentó aumentar la producción de arroz y maíz, aunque nunca se logró el autoabastecimiento total y se mantuvo la dependencia a las importaciones, especialmente de arroz.

Gráfico sobre la producción agrícola de Cuba entre 1960 y 1990.Muestra la evolución de viandas, hortalizas y granos en miles de toneladas.Las tres producciones aumentan significativamente durante el período.Los niveles más altos se registran alrededor de 1985, antes de disminuir ligeramente.Fuente: FAOSTAT (FAO).

En cuanto a los insumosque necesitaban estos cultivos, una parte eran nacionales. Dos recursos importantes eran la tierra y el agua; el bagazo de caña (subproducto azucarero) se usó como fuente de energía y, en menor medida, para mejorar suelos.

En el caso de la caña, se necesitaron recursos importadosLa mayor parte de la maquinaria agrícola —tractores, cosechadoras—, los fertilizantes nitrogenados, fosfóricos y potásicos, así como los plaguicidas, procedían fundamentalmente de la URSS y otros países del CAME. Las semillas de alta calidad para muchos cultivos también dependían de la importación.

El siguiente gráfico muestra la cantidad de tractores que se importaban anualmente de la URSS, lo que hacía crecer anualmente el número de esos equipos en el parque nacional.

Gráfico que muestra la evolución del parque de tractores en Cuba entre 1960 y 1990.La cantidad aumenta de 9 mil tractores en 1960 a 70 mil en 1990.El crecimiento más pronunciado ocurre entre 1965 y 1980.La cifra alcanza 69 mil en 1985 y 70 mil en 1990.Fuente: FAOSTAT (FAO).

Ganadería bovina

En el caso de la ganadería bovina, la estrategia que se siguió consistió en aumentar el rebaño de las reses. Por eso la prioridad se colocó sobre el aumento del número de cabezas de ganado con un enfoque en el doble propósito (carne y leche) y el desarrollo de razas adaptables al trópico.

Una de las ideas estratégicas fue el mejoramiento genético. Se implementaron ambiciosos programas en ese sentido utilizando inseminación artificial a gran escala con sementales de razas lecheras (Holstein, Pardo Suizo) y de carne (Cebú, Santa Gertrudis, Charolais). Muchos eran importados o resultado de cruces iniciales con material genético extranjero. La raza Siboney de Cuba —cruce de Holstein con Cebú— devino un hito para esos tiempos.

Se invirtió fuertemente en infraestructura, se construyeron grandes vaquerías tecnificadas y centros de ceba.

Alimentación y desarrollo (¿nacionales?)

La base de la alimentación era mixta, aunque la principal se basó en el pastoreo en pastizales naturales y cultivados (pangola). El uso de forrajes y ensilados fue importante. La melaza de caña, un abundante subproducto nacional, se utilizó extensamente como complemento energético en la alimentación del ganado bovino, porcino y avícola, a menudo mezclada con urea para mejorar su contenido proteico.

Pero, a la vez, había una dependencia a las importaciones. Para el desarrollo rápido y la alta productividad —especialmente en la ceba intensiva y la producción lechera—, se recurrió a piensos concentrados y suplementos proteicos importados como la torta de soya, la harina de pescado y los granos (maíz, cebada).

Estos insumos resultaron esenciales para las razas de alto rendimiento y para mantener los índices de producción deseados. Los medicamentos veterinarios y otros insumos de la salud animal también eran mayormente importados.

La avicultura

En el caso de la producción avícola, desde los años iniciales se realizó un fuerte proceso inversionista. Se construyeron numerosas granjas avícolas industriales de gran escala, con naves altamente tecnificadas y automatizadas.

Pero, como en los casos anteriores, el plan de desarrollo estuvo basado en la producción intensiva, priorizando razas de engorde rápido (broilers) y sistemas de alimentación controlada.

Se trataba de planes absolutamente dependientes de importaciones, en los que la alimentación de esas aves de engorde —y también las ponedoras—, discurrían en sistemas industriales que, por su naturaleza, estaban completamente vinculados a piensos balanceados y concentrados. 

Cuba apenas producía la cantidad necesaria de los principales componentes de esos piensos. Es decir, se importaban granos para el consumo animal —maíz, sorgo y cebada.

Como fuentes de proteína, a las aves se le daba torta de soya y harina de pescado importadas. Y los micronutrientes que necesitaban como vitaminas, minerales, aminoácidos eran también totalmente importados.

Lo curioso era que las propias razas de pollos de engorde y las gallinas ponedoras de alto rendimiento también se importaban (pollitos de un día o huevos fértiles).

Y por la propia característica de los planes de desarrollo, también toda la infraestructura: naves, bebederos, comederos, incubadoras…

La producción de huevos tenía las mismas características de la producción de carne avícola.

Gráfico que muestra la evolución de la producción de huevos en Cuba entre 1960 y 1990.
La producción aumenta de 450 millones de unidades en 1960 a 2.800 millones en 1985.
En 1990 disminuye a 2.500 millones de unidades.
El gráfico señala 1985 como el pico histórico de producción.
Fuente: FAOSTAT (FAO).

Se construyeron vastas granjas avícolas dedicadas a la producirlos con millones de gallinas ponedoras en sistemas de jaulas, a menudo automatizados.

Los huevos se convirtieron en un producto básico y accesible, distribuidos ampliamente a través de la libreta de racionamiento.

Al igual que con los pollos de engorde, su producción intensiva dependió totalmente de los piensos balanceados y concentrados para lograr altos índices de puesta y calidad. 

Los componentes de esos piensos eran los mismos que los de la carne de pollo: granos, torta de soya, harina de pescado, vitaminas, minerales… Cuba no producía la cantidad requerida de estos insumos.

Los resultados eran evidentes. La producción aumentaba por años, de forma consecutiva.

Gráfico que muestra la evolución de la producción de carne avícola en Cuba entre 1960 y 1990.La producción aumenta de 10 mil toneladas en 1960 a 132 mil en 1990.El mayor crecimiento ocurre entre 1965 y 1975, cuando pasa de 25 a 105 mil toneladas.Entre 1980 y 1990 el crecimiento continúa de forma sostenida, de 115 a 132 mil toneladas.Fuente: FAOSTAT (FAO).

Carne de cerdo

Al cerdo en Cuba se la ha llamado “el mamífero nacional”. Durante muchos años había mantenido el equilibrio de la ingestión de proteínas nacional. En la realidad actual, la producción es ínfima.

Los planes de desarrollo estaban dirigidos aumentar la producción, con resultados palpables en la producción de esa carne, convirtiéndose en una fuente importante de proteína animal para las personas.

Gráfico que muestra la evolución de la producción de carne de cerdo en Cuba entre 1960 y 1990.La producción aumenta de 25.000 toneladas en 1960 a 115.000 en 1990.El mayor incremento ocurre entre 1970 y 1975, cuando pasa de 40.000 a 72.000 toneladas.El gráfico identifica 1985 como pico histórico, con 111.000 toneladas.Fuente: FAOSTAT (FAO).

Se crearon granjas intensivas, grandes complejos porcinos industriales con métodos de cría y engorde de gran intensidad.

Se propuso el mejoramiento genético con la importación de razas de alta productividad (Yorkshire, Landrace, Duroc) y se implementaron programas de cruce para mejorar los rendimientos.

Aunque los cerdos tienen una dieta más flexible y pueden aprovechar subproductos (desperdicios de alimentos, viandas), la producción industrial se basó fuertemente en piensos balanceados compuestos por granos (maíz, cebada) y fuentes de proteína (torta de soya, harina de pescado), la mayoría importados.

Gráfico que muestra la evolución de las importaciones de piensos en Cuba entre 1960 y 1990.Las importaciones aumentan de 120 mil toneladas en 1960 a 1.080 mil en 1990.El crecimiento más notable ocurre entre 1970 y 1975, de 430 a 700 mil toneladas.El gráfico muestra un crecimiento continuo y sostenido durante el período analizado.Fuente: FAOSTAT (FAO).

Asimismo, se utilizaron la melaza, residuos  varios de la industria azucarera y, en menor medida, viandas cultivadas nacionalmente que complementaban estas dietas. Pero no sustituían la necesidad de los piensos concentrados para el engorde rápido y la eficiencia productiva de las razas mejoradas.

Conclusión

Si bien durante el período 1959-1990 Cuba logró un aumento significativo en la producción agrícola no cañera y de proteínas animales —carne de res, pollo, cerdo y huevos— y utilizó subproductos nacionales como la melaza de caña, la base fundamental para el desarrollo y sostenimiento de la ganadería intensiva y para la alta productividad de la agricultura, la importación masiva de los siguientes elementos fue lo que permitió obtener ese crecimiento:

  • Granos (maíz, sorgo, cebada).
  • Fuentes de proteína (torta de soya, harina de pescado).
  • Fertilizantes y plaguicidas.
  • Maquinaria y tecnología agrícola.
  • Genética animal (razas de alto rendimiento) y medicinas veterinarias.

Esa dependencia se volvió crítica con la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el inicio del Período Especial, cuando la interrupción de insumos importados provocó el colapso de la producción agropecuaria, sobre todo en la ganadería intensiva, construida sobre una insostenible base sin apoyo externo.

Al no haberse creado bases nacionales de sustento de determinadas producciones necesarias para la alimentación de la ciudadanía, y al no contar con los necesarios recursos financieros en divisas, hoy le ha sido imposible al gobierno y los productores privados recuperar esas producciones. 

Tabla que compara la producción agropecuaria de Cuba entre 1975-1985 y 2024.Las producciones pecuarias y la maquinaria cayeron drásticamente en 2024 (con la carne avícola al 2.0% y cerdos al 8.3% respecto a 1985), mientras que viandas y hortalizas crecieron más del 100% desde 1975.El gráfico refleja un severo declive ganadero y mecánico, en contraste con el aumento de cultivos agrícolas.Fuente: FAOSTAT (FAO).

En algunas producciones, Cuba está muy por debajo de los resultados de los treinta años iniciales del modelo de desarrollo socialista basado en recursos exteriores. 

La tabla anterior lo resume. Con la excepción de viandas y hortalizas, las actuales producciones están por debajo de las de los años 1975, 1980 y 1985.


 

Retrato en primer plano de un hombre adulto mayor mirando hacia la cámara.Tiene la cabeza casi completamente calva y lleva gafas de montura oscura.Viste una camisa de colores rojo, naranja y amarillo con estampado de formas curvas. Su rostro ocupa gran parte de la imagen y presenta una expresión seria y tranquila.El fondo es claro y neutro, sin elementos destacados.

Octavio José Portuondo Botta. Ingeniero jubilado. Ha desempeñado diversas responsabilidades en la industria azucarera cubana. En febrero de 1969 fue nombrado jefe de maquinarias del Salvador Rosales, antiguo central “Algodonal”. En la zafra del 70 fue jefe de maquinaria del central “Loynaz Echavarría”, antiguo “Alto Cedro” (Marcane). En 1979 fue nombrado subdelegado de la provincia Granma. Y luego dirigió la Empresa de Construcción y Montaje de la misma provincia.