La canasta básica y el salario medio en Cuba
La canasta básica cuesta al menos 14 veces un salario medio. Casi ningún cubano (más del 95%) cuenta con 3 dólares diarios, lo cual nos sitúa prácticamente a todos por debajo del umbral de pobreza, según publicaciones internacionales.
Analizar la canasta básica en Cuba es necesario a fin de determinar si garantiza una nutrición suficiente y equilibrada en un contexto de limitaciones económicas y disponibilidad variable de alimentos. Este estudio permite identificar posibles déficits de energía y nutrientes esenciales, así como desequilibrios en la dieta que pueden afectar la salud poblacional.
Además, ofrece una base para orientar decisiones individuales y políticas públicas apoyándose en estándares científicos internacionales. Para ello, se emplea como marco de referencia la evidencia internacional desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y el National Academy of Medicine (antes Institute of Medicine), complementada con el enfoque práctico de Harvard T.H. Chan School of Public Health. Todo esto permite valorar tanto la suficiencia cuantitativa como el equilibrio cualitativo de la dieta, logrando expresar las cantidades necesarias a consumir por una persona en un mes.
Asimismo, el análisis se amplía más allá de la alimentación para incluir otros componentes esenciales del bienestar cotidiano. En este texto se examinan aspectos como el aseo personal, el del hogar, la vestimenta y el calzado, el acceso a medicamentos y los costos asociados al transporte, todo con el propósito de ofrecer una visión más integral de las condiciones de vida y las necesidades básicas de la población.
Se analiza la canasta básica de alimentos en Cuba desde una perspectiva nutricional integral y se valora su capacidad para satisfacer los requerimientos energéticos y de nutrientes esenciales de la población.
La selección se basa en productos disponibles en el mercado nacional y sus precios fueron recopilados mediante una encuesta en 51 municipios de todas las provincias del país. Los valores se expresan en pesos cubanos (CUP) y se calcularon a través de una media ponderada, lo cual permite reflejar con mayor fidelidad la diversidad y fragmentación del mercado.
Tabla 1. Costo de los alimentos
La canasta básica incluye también los productos de aseo personal, indispensables para garantizar condiciones mínimas de higiene y salud. Se trata de artículos de uso cotidiano como jabones, champú, pasta dental y desodorantes, cuya disponibilidad y costo inciden directamente en la calidad de vida de las personas. El análisis se centra en la accesibilidad económica de estos bienes y en su capacidad para cubrir las necesidades básicas de higiene individual.
Tabla 2. Costo del aseo personal
Otro componente esencial es el aseo del hogar: detergentes, desinfectantes, escobas y otros productos de limpieza. Estos insumos resultan imprescindibles para mantener condiciones sanitarias adecuadas en los espacios domésticos y para evitar la proliferación de vectores y enfermedades. La evaluación se orienta a determinar el peso económico de estos productos dentro del presupuesto familiar y su impacto en la salud pública.
Tabla 3. Costo del aseo del hogar
La vestimenta y el calzado forman parte de los bienes básicos necesarios para una vida digna. Se consideran prendas de uso común y zapatos resistentes, adecuados para las condiciones climáticas y sociales del país.
El análisis examina tanto la disponibilidad en el mercado como los costos asociados, destacando la importancia de estos bienes en la protección física y en la expresión cultural de la población. Sobre la base de un estimado anual se realizó la división por 12 meses para obtener el valor mensual total.
Tabla 4. Vestimenta y calzado
El acceso a los medicamentos constituye un eje fundamental de la canasta básica, dado que la salud depende de la posibilidad real de adquirir fármacos esenciales. En un primer plano se tomaron en cuenta tanto medicamentos de uso frecuente como analgésicos, antibióticos y antihipertensivos, cuyo costo y disponibilidad condicionan la atención médica efectiva. En un segundo, los que se emplean para enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión y la diabetes mellitus.
El estudio se basó en la relación entre precios, acceso y cobertura institucional, subrayando las tensiones entre demanda social y oferta limitada. Por lo anterior, el estimado directo y conservador fue de 2 000 CUP.
Finalmente, se consideran los costos asociados al transporte, elemento indispensable para la movilidad de las personas y el acceso a bienes y servicios. Se valoraron los gastos derivados del transporte público y privado, así como su incidencia sobre el presupuesto familiar. Este componente refleja no solo la dimensión económica, sino también la capacidad de integración social y territorial de la población. En este caso, también se realizó un estimado conservador de 2 000 CUP.
Sumando los valores totales de cada una de las tablas, más los 4 000 CUP estimados y sumados de medicamentos y transporte, se obtuvo que el valor de la canasta básica en Cuba es aproximadamente de 96 060 CUP.
Limitaciones de las estimación
Pero antes de concluir este artículo es prudente, además de necesario, tener en cuenta que en esta aproximación no se consideraron los siguientes aspectos:
- Consumo de bebidas, ni alcohólicas ni no alcohólicas.
- Consumo de cigarrillos.
- Productos alimentarios complementarios como puré de tomate, mayonesa, condimentos, queso, jamón, mortadela, picadillos u otros procesados.
(Estos primeros tres elementos implican que la estimación alimentaria es conservadora y no cubre una dieta plenamente diversificada.)
- Gastos asociados al ocio o recreación.
- La reposición de ropa de cama (sábanas, fundas, sobrecamas) ni textiles del hogar.
- Productos de cuidado personal ampliado como cremas, mascarillas capilares, talcos u otros similares.
- Utensilios de cocina, cubiertos ni vajilla.
- Servicios básicos como electricidad, agua, telefonía ni acceso a Internet
(Los cinco elementos anteriores son críticos, ya que en la práctica constituyen gastos inevitables del hogar.)
- Gastos en perfumería ni cosmética.
- Compras de equipos electrodomésticos ni su reposición.
- Gastos de transporte interprovincial.
(A modo de referencia, un viaje de ida y vuelta entre Guantánamo y La Habana puede costar unos 100 000 CUP, superando ampliamente el ingreso anual de la mayoría de los trabajadores.)
- Herramientas ni equipos de limpieza duraderos (escobas, trapeadores, cubos).
- Materiales de mantenimiento del hogar (pintura, cables, cerraduras, tornillería, clavos, etc.).
- Insumos energéticos adicionales como carbón, keroseno o combustibles domésticos.
- La estimación de vestimenta y calzado se realiza por debajo de estándares internacionales de consumo.
(Esto sugiere un nivel mínimo de reposición, no necesariamente adecuado para condiciones reales de desgaste.)
- Herramientas personales, ni materiales de trabajo específicos.
- Gastos en servicios diversos como reparaciones (electrodomésticos, calzado, relojes), ni consumibles menores.
- Artículos de joyería y bisutería.
Conclusiones
Nutricionalmente, la propuesta cubre mínimos energéticos y de macronutrientes, pero su carácter conservador excluye alimentos y prácticas habituales. La inclusión de aseo, vestimenta, medicamentos y transporte amplió el análisis a un enfoque integral del bienestar.
La canasta básica estimada (96 060 CUP) se fundamenta en datos empíricos y estándares internacionales y evidencia una brecha crítica entre costo y capacidad adquisitiva. En consecuencia, su acceso real resulta inviable para casi todos los cubanos, lo que, además, limita su utilidad como referencia efectiva de consumo.
Las exclusiones reconocidas —servicios básicos, recreación, equipamiento, entre otros—, confirman que el cálculo realizado subestima el costo real de la vida. Por tanto, la canasta definida representa solo un umbral mínimo e insuficiente para cubrir las necesidades esenciales en la práctica cotidiana.
Ningún cubano puede vivir de su salario de acuerdo con el cálculo realizado: la canasta básica cuesta al menos 14 veces un salario medio. Y como dato adicional, vale agregar que casi ningún cubano (más del 95%) cuenta con 3 dólares diarios, lo cual nos sitúa prácticamente a todos por debajo del umbral de pobreza, según publicaciones internacionales.
Javier Pérez Capdevila. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba) y es Miembro de Honor de la Academia de Ciencias de Cuba. Sus especialidades incluyen la economía, la teoría de la gestión y la modelación matemática de fenómenos sociales. Su investigación se centra en el análisis económico, la matemática aplicada, la educación, la gobernanza y los impactos de las crisis estructurales.
Ha desarrollado una amplia labor académica y científica a nivel internacional, desempeñándose como profesor invitado en la Universidad de Cartagena, miembro de honor de la Red Colombiana de Investigación Contable y profesor honorario de la Fundación Universitaria Tecnológica COMFENALCO. También ha colaborado en proyectos de ciencia, tecnología e innovación con la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Politécnica de Madrid, así como con la Universidad de Alcalá.
