Reorganizando el Consejo de Ministros

Fidel Vascos González

El Estado no debe administrar la economía mediante ministerios sino regularla en su conjunto acudiendo a normas e instituciones que faciliten la gestión de las empresas.

May 02, 2026

La burocracia es el dominio aberrante de individuos que entorpecen la acción de la administración haciéndola ineficiente e ineficaz. La Unión Soviética y los Estados de Europa del Este que se plantearon construir el llamado socialismo real generaron una fuerte tendencia a la burocracia. 

El problema

Cuba no es la excepción. En estos regímenes, la burocracia aparece y se fortalece, entre otros factores debido al sistema de planificación centralizada de asignación de recursos materiales y financieros.

El gobierno y los ministerios deciden los principales aspectos de la gestión de las empresas, el contenido y las formas de las relaciones con los suministradores y clientes, los términos de los contratos, y el rechazo al mercado como regulador de la gestión empresarial. Ven con ojeriza la propiedad no estatal sobre los medios de producción. La califican de capitalista y priorizan de forma casi absoluta la propiedad estatal sobre los medios de producción. 

Pero a contrapelo del discurso, los trabajadores no se consideran dueños de las empresas estatales, aun si laboran en las mismas. Quienes actúan como dueños son, de hecho, los administradores de esas empresas. 

Lo pernicioso de la burocracia no se manifiesta solamente en el entorpecimiento de los flujos de las gestiones entre los diferentes y el excesivo número de departamentos que componen las unidades administrativas de los organismos estatales, sino también en los intereses por encima de los servicios que se deben prestar a los ciudadanos. 

Pasa de “burocracia en sí” a “burocracia para sí”, alejándose de los intereses populares. Y su tendencia consiste en crecer cada vez más en unidades administrativas y personal, hasta el punto de que las relaciones entre sus propias unidades y trabajadores se convierten en el mayor volumen de acciones por encima de las relaciones con sus clientes, que deben constituir la razón de ser de las administraciones.

El desarrollo de la burocracia constituye un peligro para la estabilidad de las sociedades. Adquiere dimensiones tan graves, que este resultó  uno de los factores determinantes de la desintegración de la URSS y de los países de Europa Central y del Este a fines de la década de los 80 y principios de los 90.

Cuba estableció muy estrechas relaciones económicas, políticas y sociales con la URSS y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), organización internacional de los países socialistas a la que se incorporó como miembro pleno en 1972.  El 85 por ciento del valor del comercio exterior anual cubano se verificaba con la URSS y los países del bloque mencionado. 

La isla adoptó el sistema de planificación centralizada de asignación de recursos establecido por la metodología del CAME. En aquellos momentos, este hecho le resultó favorable teniendo en cuenta su relativamente pequeña economía en comparación con el tamaño de sus socios comerciales de la organización.    

Desaparecida la URSS y el CAME, Cuba quedó expuesta a un mundo donde prima el mercado y las relaciones monetario-mercantiles. Incluso países que proclaman el socialismo, como China y Vietnam, utilizan ampliamente las categorías y leyes del mercado en el desenvolvimiento de sus empresas, gran parte de ellas no estatales. 

En estas nuevas condiciones, Cuba está llamada a modificar el sistema de planificación centralizada heredado del CAME, a lo que no ayuda el amplio número de ministerios y organismos centrales que intervienen en la economía y la gestión empresarial. 

Recientemente las autoridades adoptaron el Decreto 127 de las unidades presupuestadas y dieron a conocer varias resoluciones ministeriales al respecto, una movida interesante. Dentro de las unidades presupuestadas se incluyen los organismos de la Administración Central del Estado que componen el Consejo de Ministros. 

El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, se ha referido en varias ocasiones a la necesidad de implementar una reestructuración del gobierno. Hace poco, en una entrevista a Rusia Today, sostuvo que se estaba trabajando en un redimensionamiento del aparato estatal con el objetivo de reducir la burocracia y hacer la gestión del gobierno más ágil y eficiente. 

Dijo, asimismo, que habría menos ministerios; que se integrarían funciones estatales para disminuir la cantidad de organismos de la Administración Central del Estado; que se establecerían estructuras más planas; y que se eliminarán niveles intermedios entre el gobierno central, las provincias y los municipios.

Una propuesta

He elaborado aquí una propuesta de reorganización del Consejo de Ministros.

Actualmente esta estructura tiene un total de 34 cargos (1 primer ministro; 5 vice primeros ministros; 1 secretario; 23 ministerios; y 4 institutos nacionales). El primer ministro, los 5 vice primeros ministros y el secretario forman el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Los actuales ministerios e institutos nacionales son los siguientes:

  1. Construcción.
  2. Comercio Exterior e Inversión Extranjera.
  3. Salud Pública.
  4. Educación.
  5. Economía y Planificación.
  6. Industrias.
  7. Cultura.
  8. Informática y telecomunicaciones.
  9. Fuerzas Armadas Revolucionarias.
  10. Energía y Minas.
  11. Instituto Nacional de Información y Comunicación Social.
  12. Trabajo y Seguridad  Social.
  13. Comercio Interior.
  14. Turismo.
  15. Finanzas y Precios.
  16. Transporte.
  17. Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.   
  18. Interior.
  19. Banco Central de Cuba.
  20. Industria Alimentaria.
  21. Agricultura.
  22. Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.
  23. Relaciones Exteriores.
  24. Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación.
  25. Justicia.
  26. Educación Superior.
  27. Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo.

También existen más de cien Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE). Sumadas a los ministerios e institutos nacionales, se acercan a 150 aparatos administrativos rectores de las empresas, que son en definitiva las que producen. 

Mi propuesta consiste en suprimir todas las OSDE y convertir en empresas a las que tienen condiciones para serlo. 

En particular, propongo que el Consejo de Ministros se reduzca a 16 cargos (1 primer ministro; 1 vice primer ministro que simultáneamente sería uno de los ministros con cartera; un secretario; y 14 ministerios). 

En consecuencia, desaparecería el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y los institutos nacionales. 

Los 14 ministerios restantes serían los siguientes:

  1. Relaciones Internacionales y de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.
  2. Educación, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
  3. Economía y Finanzas.
  4. Cultura y Comunicación Social.
  5. Agricultura, Industria Alimentaria y Comercio Interior.
  6. Industria, Energía y Minas.
  7. Construcción, Recursos Hidráulicos, Ordenamiento Territorial y Urbanismo.
  8. Turismo, Deportes y Recreación.
  9. Transporte y Comunicaciones.
  10. Justicia, Trabajo y Seguridad Social.
  11. Salud Pública.
  12. Fuerzas Armadas Revolucionarias.
  13. Interior.
  14. Banco Central de Cuba.

Las denominaciones de los ministerios reflejan las de los actuales ministerios e institutos nacionales que se fusionan. Habría que decidir los nombres más apropiados para ellos. 

Además, propongo que cada ministerio tenga un máximo de 3 viceministros, una plantilla con un máximo de 150 trabajadores y sin delegaciones territoriales.

Confío en que la reducción de cargos administrativos y eslabones de dirección facilite la lucha contra la burocracia, aunque ello no debe dejarse a la espontaneidad. 

Para lograr este objetivo mucho tiene que ver la modificación del sistema de planificación económica centralizada de asignación de recursos materiales y financieros hoy vigente en Cuba y el establecimiento pleno del mercado como regulador de la gestión empresarial. 

El Estado no debe administrar la economía mediante ministerios sino regularla en su conjunto acudiendo a normas e instituciones que faciliten la gestión de las empresas, delineando la estrategia económica y social a mediano y largo plazo, garantizando la infraestructura del país y protegiendo a las personas vulnerables. 

Vista aérea de la Plaza de la Revolución en La Habana, con el edificio principal de columnas al centro, el Palacio de la Revolucion, una amplia explanada y avenidas rodeadas de áreas verdes.

Para impedir que la burocracia tome definitivamente el poder no basta con reorganizar el Consejo de Ministros. También se necesita que el contenido y estilo de trabajo del gobierno se realice a partir de a la ciencia de la dirección, la tecnología y la innovación, en estrecha vinculación a los intereses del pueblo y sujeto al control popular desde abajo.  

Además, el gobierno debe accionar en un entorno donde las asambleas del Poder Popular funcionen sobre la base de la democracia directa, de manera que los ciudadanos tomen decisiones vinculantes en los principales temas que les afecten y en los marcos de una División Política Administrativa (DPA) que coadyuve a estos objetivos.  

El perfeccionamiento del Poder Popular debe realizarse sobre la base de aplicar las distintas modalidades de la democracia directa. De esta manera, sería el pueblo el que decidiría las posibles inversiones y llevaría cabo el control de los servicios públicos y otros que le atañen dentro del territorio de su competencia. 

En cuanto a la democracia directa electoral, los propios electores no solo elegirían sino también postularían los candidatos a cargos electivos, como ya se viene haciendo con éxito durante años en el caso del nivel de los delegados a las asambleas municipales. 

Habría que diseñar un método para sustituir las actuales Comisiones de Candidatura que postulan a los diputados nacionales, y que estos sean propuestos directamente por los electores y con la posibilidad de que existan candidatos autónomos. 

Obviamente, la reforma del Poder Popular requiere una investigación especializada que va más allá del presente artículo.

En cuanto a la División Política Administrativa (DPA), lo esencial sería reducir los tres eslabones de dirección hoy vigentes —nación, provincia y municipio— a solo dos, nación y provincia, lo que aumentaría el número actual de provincias y agilizaría la dirección del gobierno territorial.

La propuesta de la nueva DPA sería el resultado de una investigación multidisciplinaria que tenga en cuenta las experiencias de la hoy existente.

Concluyendo

Con la reducción de cargos del Consejo de Ministros se crean las condiciones para impedir la acción de la burocracia en el gobierno cubano, aunque ello no debe dejarse a la espontaneidad. 

En paralelo, se necesita que el contenido y estilo de trabajo del gobierno se realice a partir de la ciencia de la dirección, la tecnología y la innovación, y en estrecha vinculación con los intereses populares y sujeto al control popular desde abajo.

También se precisa transformar las causas que originan la burocracia, entre ellas modificar el sistema de planificación centralizada de asignación de recursos materiales y financieros, y establecer plenamente el mercado como regulador de la gestión empresarial. 

Asimismo, extender la democracia directa en la cual sean los ciudadanos quienes tomen decisiones vinculantes en los principales temas que les afecten, y en los marcos de una DPA que coadyuve a conseguir estos objetivos.

Hombre mayor de cabello y barba blanca, con anteojos y una camisa de cuadros claros. Aparece sentado, gesticulando con la mano derecha, lo que sugiere una acción de hablar o explicar. El fondo es un espacio interior de oficina con equipo de cómputo fuera de foco.

Fidel Vascos González. Doctor en Ciencias Económicas y Políticas. Ha sido ministro‑presidente del Comité Estatal de Estadísticas de Cuba (1976–1994), vicepresidente ejecutivo de Economía y Finanzas de la corporación Cubanacán (1996–1999) y presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País (2015–2018). Además, se ha desempeñado como embajador en Chipre (2007–2012) y como representante de Cuba en el Grupo de Expertos en Finanzas de la UNESCO (2004–2005).

Profesor Titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, es autor de libros y ensayos sobre socialismo y mercado, y sobre integración latinoamericana, entre otros temas.