Más allá de la polarización: el puente económico invisible entre Cuba y los Estados Unidos

Oniel Díaz Castellanos

Entre 2021 y 2025, las exportaciones de los Estados Unidos a Cuba crecieron un 148% con la expansión del sector privado cubano, que requiere insumos, equipos y mercancías que la producción nacional no logra cubrir.

April 17, 2026

A pesar de la polarización, nunca La Habana y Miami han estado tan cerca. Mientras el conflicto politico bilateral sigue atrapado en décadas de confrontación, en el terreno económico ha surgido una realidad paralela.

El sector privado cubano y las empresas en Miami —especialmente las de la comunidad cubano-americana— ya están profundamente interconectados. Pero no a través de grandes acuerdos bilaterales, sino de remesas convertidas en capital, cadenas de suministro que operan en los espacios entre dos sistemas legales, talento que cruza el Estrecho de la Florida sin moverse de su casa, y plataformas digitales que conectan oferta y demanda a ambos lados.

Entre 2021 y 2025, las exportaciones de los Estados Unidos a Cuba crecieron un 148%, pasando de US $327 millones a US $810.8 millones. Este crecimiento no ocurrió por casualidad. Coincide directamente con la expansión del sector privado cubano, que requiere insumos, equipos y mercancías que la producción nacional no logra cubrir.

Tabla estadística titulada 'Exportaciones por año EE.UU. hacia Cuba'. Muestra un crecimiento anual constante desde 2021 hasta 2025. Los valores son: 327 millones de dólares en 2021, 372 millones en 2022, 404 millones en 2023, 585 millones en 2024 y 811 millones en 2025.

En 2025, las exportaciones destinadas específicamente al sector privado cubano (mipymes) alcanzaron los US $173.6 millones. Solo en vehículos, el rubro con mayor dinamismo, se exportaron US $149.4 millones, un crecimiento del 122% respecto al año anterior.

Mientras las exportaciones estadounidenses crecían, las importaciones totales de Cuba se contraían drásticamente. Entre 2022 y 2025, las compras al exterior cayeron un 37%, afectadas por la crisis de divisas y la reducción del comercio con socios tradicionales como Venezuela. En este contexto de contracción general, la participación de los Estados Unidos en las importaciones cubanas se ha multiplicado. Pasó del 3.9% en 2021 al 13.1% estimado en 2025.

Entre 2021 y 2025, mientras Cuba contrajo sus importaciones totales un 37%, las exportaciones desde los Estados Unidos crecieron un 148%. El comercio bilateral ha operado como un canal anticíclico, resistente a la crisis de divisas que ha afectado a otros proveedores. 

La explicación más plausible es el efecto mipyme: el sector privado cubano, financiado en gran medida por remesas desde los Estados Unidos ha demandado productos específicos —vehículos, equipos, insumos— que el Estado cubano no importa en cantidades significativas. Esto ha creado un canal de importación paralelo que no depende de las divisas públicas.

Las remesas

En materia de remesas, estas constituyen un combustible importante de la economía cubana. No solo sostienen el consumo familiar, sino se han convertido un gran motor de inversión del sector privado.

Funcionan como capital-semilla para la creación de nuevas mypimes, como financiamiento de capital de trabajo para negocios en operación, y como préstamos entre familiares y amigos que impulsan emprendimientos. 

Pero, además, alimentan el poder de compra de los cubanos residentes en la isla, quienes de manera creciente adquieren sus productos básicos en el sector privado —ya sea en la red de comercio minorista o mediante las plataformas de comercio online—, generando un ciclo que sostiene al ecosistema empresarial cubano.

Un actor clave en este ecosistema son las agencias de remesas y paquetería que operan en Florida y otros estados. Estas empresas, muchas fundadas por cubanoamericanos, han evolucionado significativamente en los últimos años. 

Lo que comenzó como simples servicios de envío de dinero y paquetes a través de las llamadas “mulas” se ha transformado en operaciones logísticas complejas que utilizan transporte aéreo y marítimo, ofreciendo una gama cada vez más amplia de productos. 

Las agencias más exitosas han mutado para comercializar desde alimentos hasta baterías, plantas eléctricas, motos y bicicletas eléctricas. Son las que más rápido reaccionan a los cambios en la demanda de la isla. 

Además, muchas han montado sistemas para realizar compras en plataformas como Amazon, Shein y Temu con entregas garantizadas en Cuba. Estas agencias se han aliado con mypimes locales o creado sus propias empresas en la isla para los servicios de última milla, asegurando que los productos lleguen al destinatario final sin contratiempos.

El epicentro

El sur de Florida es el epicentro logístico del comercio entre los Estados Unidos y Cuba. En 2023, Crowley Maritime, la única naviera que transporta mercancías a Cuba desde los Estados Unidos, reveló en un encuentro con empresarios privados en La Habana que estaban enviando más de 300 contenedores semanales a Mariel desde tres puertos: Fort Lauderdale, Carolina del Norte y Jacksonville, tanto de 20 como de 40 pies.

En 2023, las exportaciones totales delos Estados Unidos a Cuba alcanzaron los US$404 millones, de las cuales una parte significativa se destinó al sector privado cubano. Si cada contenedor transporta, en promedio, mercancías por un valor de entre US$30,000 y US$50,000 (dependiendo del tipo de producto y la consolidación), los más de 300 contenedores semanales representarían un flujo mensual de entre US $3.6 y US $6 millones, y un flujo anual de entre US $43 y US $72 millones solo a través de esta naviera.

Un desarrollador de software en La Habana puede trabajar para una startup tecnológica en Miami sin pisar suelo estadounidense. Un diseñador gráfico cubano puede crear branding para una empresa de bienes raíces en Orlando. Todos ellos operan a través de plataformas globales, facturan a través de terceros países o reciben pagos mediante intermediarios. La tecnología ha desmaterializado la frontera.

Para llegar a los consumidores cubanos —dentro y fuera de la isla— las empresas con sede en Florida han desplegado una sofisticada estrategia de marketing digital que pocos observan, pero que está presente en el día a día de millones de cubanos. Las redes sociales de mayor presencia entre los cubanos —Facebook, Instagram, WhatsApp — se han convertido en el principal escaparate de estas empresas.

Por otro lado, el análisis detallado de las exportaciones de los Estados Unidos a Cuba en 2025 revela qué productos están abasteciendo al sector privado cubano. 

Tabla de 'Familia de Productos' que detalla las exportaciones de 2025 por valor y porcentaje. Los rubros principales son Vehículos (18.9%), Alimentos procesados (18.8%), Donaciones humanitarias (18.1%) y Productos agrícolas (15.2%). En menor proporción se encuentran Materiales de construcción, Equipos eléctricos, Maquinaria industrial y Otras manufacturas.

Dentro de los agrícolas, la carne de pollo (US$65 millones) y la carne de cerdo (US$45 millones) concentran el 90%, confirmando que Cuba depende críticamente de importaciones de proteína animal desde los Estados Unidos para abastecer tanto al sector estatal como al privado. Empresas como Pilgrims Pride y Koch Foods son los proveedores clave.

En alimentos procesados y bebidas, marcas como Coca Cola, Pepsi Cola, Kellogg’s, Goya, Café La Llave y Hershey’s tienen una presencia consolidada en el mercado cubano, abasteciendo tanto a la red de comercio minorista como al sector gastronómico privado.

Este articulo es un resumen de un documento académico que se puede descargar a continuación.

Más allá de la polarización: el puente económico invisible entre Cuba y los Estados Unidos

Retrato de medio cuerpo de un hombre con barba y cabello castaño, quien sonríe a la cámara. Viste una camisa blanca abierta en el cuello y un saco de color azul con textura. Con su mano derecha se ajusta la solapa del saco y con la izquierda el cuello de la camisa, dejando ver un reloj de pulsera plateado. El fondo es de un color rojo sólido y vibrante.

Oniel Díaz Castellanos es un emprendedor y consultor cubano, reconocido por su contribución al desarrollo del sector privado en Cuba. Es cofundador y gerente general de la consultora AUGE, fundada en 2014 en La Habana, especializada en asesoría empresarial, comunicación estratégica y acompañamiento a pequeñas y medianas empresas. Asimismo, se desempeñó como Managing Partner en Cuba de la firma internacional Kreab (2016–2020), consolidando su perfil en el ámbito de la consultoría estratégica y la comunicación corporativa en entornos complejos.

En cuanto a su formación académica, es Licenciado en Biología por la Universidad de La Habana (1999–2004) y posee una Maestría en Relaciones Internacionales por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa” (2005–2010), además de un Diplomado en Comercio Exterior por el Instituto de Comercio Exterior de Cuba (2012–2013). Su trayectoria profesional incluye cargos de responsabilidad en el sector empresarial estatal cubano, como Gerente de Exportaciones en LABIOFAM S.A. (2011–2015) y Director General de la Empresa Productora de Vacunas Virales y Bacterianas del Grupo Empresarial LABIOFAM (2011). Con más de 15 años de experiencia, su trabajo se centra en la estrategia empresarial, el desarrollo de negocios y el análisis del entorno económico, posicionándose como una figura relevante en el estudio y evolución del sector empresarial cubano.