La transición de Cuba hacia un sistema de distribución y comercialización de combustibles de acceso abierto

Jorge R. Piñón

En lugar de invertir miles de millones en la modernización de las refinerías, Cuba podría reorientar los emplazamientos actuales de estas instalaciones para convertirlas en terminales petroleras de acceso abierto.

 

March 12, 2026

Para que Cuba cuente con un segmento empresarial de distribución y comercialización de combustibles abierto, independiente y eficiente, necesita reestructurar su actual modelo monopolístico de la cadena de valor petrolera.

La distribución y comercialización de combustibles constituye el eslabón final de la cadena de valor de los productos petrolíferos, situándose después del refinado del petróleo crudo. Este segmento empresarial tiene la responsabilidad de comercializar el combustible al cliente final.

Las grandes compañías petroleras —ExxonMobil, Chevron, Shell y otras— mantienen divisiones que abarcan tanto el refinado como la comercialización de combustibles. No obstante, este sector también incluye a distribuidores y comercializadores de combustibles independientes de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), cuya actividad principal es, precisamente, la comercialización de dichos combustibles.

Por lo general, estas empresas adquieren los combustibles de refinerías o de comercializadores mayoristas para, posteriormente, transportarlos, almacenarlos y revenderlos a través de canales mayoristas o directamente a los consumidores mediante estaciones de servicio.

Algunos actores independientes se enfocan en nichos específicos: por ejemplo, suministrando combustible de aviación a las aerolíneas, combustibles marinos a las compañías navieras o gasolina sin marca a estaciones de servicio independientes.

Para que este sector empresarial prospere, resultan indispensables un sistema logístico de acceso abierto y un marco de transporte bajo el régimen de "transportista común" (common carrier).

En Cuba, el primer paso para alcanzar este objetivo es la reestructuración del sector de refino de petróleo crudo.

Cuba debería eliminar gradualmente las operaciones de refino de petróleo crudo y transformar las instalaciones de las refinerías existentes en terminales petroleras de acceso abierto que operen bajo el régimen de transportista común.

Esta transición modernizaría el sistema de suministro de combustibles del país, reduciría los impactos ambientales y posibilitaría el surgimiento de un mercado competitivo en la distribución y comercialización de los combustibles, en el marco de un modelo económico descentralizado.

Problemas estructurales de las refinerías de Cuba

Las refinerías de Cuba padecen de graves limitaciones tecnológicas y operativas y requieren la inversión de recursos y tiempo que el país no tiene actualmente:

  1. La mayoría de las instalaciones se construyeron hace más de seis décadas y han sido objeto de escasas o nulas inversiones significativas de capital.
  2. Carecen de unidades modernas de conversión y mejora, tales como el craqueo catalítico, el coquizado y el hidrotratamiento.[i]
  3. Presentan una estructura deficiente en el rendimiento de productos: un 54% corresponde a fuelóleo con alto contenido de azufre, frente a solo un 34% de productos de alto valor, como el diésel, el queroseno para la aviación y la gasolina.
  4. Tienen una flexibilidad limitada en cuanto a la variedad de crudos que pueden procesar debido a la falta de unidades complejas de mejora; no pueden procesar eficientemente crudos pesados y con alto contenido de azufre. Esto las obliga a depender de crudo ligero o medio, más costosos, tales como Mesa 30, Istmo/Olmeca o Urales. Esta dependencia reduce la flexibilidad operativa y comprime los márgenes de beneficio.
  5. Las refinerías generan impactos ambientales significativos como la contaminación atmosférica, del suelo, subsuelo y las aguas adyacentes y acuíferos.

En lugar de invertir miles de millones en la modernización de las refinerías mientras enfrenta múltiples prioridades en competencia, Cuba podría reorientar los emplazamientos actuales de estas instalaciones para convertirlas en terminales petroleras de acceso abierto y transporte común para la importación, almacenamiento y distribución de productos petrolíferos. 

Estas instalaciones operarían como una infraestructura de acceso abierto y transporte común, permitiendo que múltiples proveedores de combustible importen y distribuyan productos por todo el país.

La primera línea presenta iconos que representan la cadena de valor del petróleo, comenzando por la refinería, el almacenamiento marítimo, el oleoducto, las terminales de distribución local y el transporte en camiones cisterna hasta el cliente final. La segunda línea muestra la misma cadena, pero no comienza en la refinería, sino en la importación del petróleo.

Un precedente útil es el caso de Puerto Rico, donde todas sus refinerías cerraron entre 1992 y 2009. Los antiguos emplazamientos de las refinerías se transformaron en terminales de acceso abierto y transporte común para el almacenamiento y distribución de combustibles, lo que permitió a la isla depender de productos refinados importados en lugar de la refinación local. Este modelo redujo el riesgo ambiental, mejoró las márgenes y simplificó la logística de combustibles.

Estructura actual y futura logística de los combustibles en Cuba

En la actualidad, la empresa petrolera estatal cubana CUPET y la corporación CIMEX poseen y controlan toda la infraestructura logística petrolera, incluyendo ductos, terminales marítimas, instalaciones de almacenamiento, terminales de distribución y puntos de venta minorista de combustibles como gasolina y diésel. 

En el marco de un futuro modelo económico descentralizado, Cuba podría implementar un sistema logístico petrolero de acceso abierto, disponible para todos los distribuidores, basado en los principios de transporte común (common carrier). Ejemplos de este tipo de sistema son: Exolum en España y Colonial Pipeline en los Estados Unidos. 

Los nuevos operadores deben ofrecer servicios de transporte abiertos al público en general —no limitados únicamente a los combustibles de sus propietarios— y estar sujetos a supervisión regulatoria. 

Tienen la obligación de atender a todos los remitentes cualificados de manera equitativa, en función de la capacidad disponible y bajo términos y condiciones preestablecidos. 

Cobran tarifas reguladas por el transporte, a menudo calculadas por unidad o por barril. Los remitentes pueden utilizar el servicio según sus necesidades y, por lo general, solo pagan por la capacidad efectivamente utilizada, sin contraer compromisos a largo plazo.

Podrían implementarse normativas antimonopolio que establezcan que ninguna entidad individual, privada o corporativa pueda poseer, directa o indirectamente, más del 25% del capital o de los derechos de voto del transportista público.

Asimismo, la suma de las cuotas de mercado de los accionistas —medidas por volumen de ventas directas o indirectas— no deberá exceder el 45%, como en el caso de España.

Es muy probable que en un futuro modelo económico descentralizado resulte necesario contar con un sistema de transporte de combustibles basado en el modelo de transporte público abierto (common carrier), a fin de permitir que diversas marcas y proveedores compitan en igualdad de condiciones.

La transición hacia un sistema de importación basado en terminales de acceso abierto reduciría la necesidad de costosas modernizaciones en las refinerías, disminuiría los riesgos ambientales, aumentaría la fiabilidad del suministro y posibilitaría la coexistencia competitiva de múltiples marcas de combustibles.

Cuba ya cuenta con una red nacional de puertos petroleros capaz de sustentar este modelo: Mariel, La Habana, Matanzas, Nuevitas, Moa, Santiago de Cuba, Cienfuegos y Nueva Gerona. Estas ubicaciones, junto con una docena de terminales de distribución locales —actualmente propiedad de CUPET y operadas por la misma—, podrían constituir la columna vertebral de un sistema nacional de distribución de combustibles de acceso abierto.

La conversión de los activos de refino en terminales petroleras de transporte común ofrece una vía más eficiente y competitiva para el futuro energético de la Isla, al crear un mercado en el que las grandes compañías internacionales de petróleo y refinación puedan operar con el respaldo de una clase independiente de mayoristas y distribuidores.

[i] El craqueo catalítico, el coquizado y el hidrotratamiento son procesos industriales que se realizan dentro de las refinerías de petróleo. Su función es transformar las fracciones más pesadas del crudo y mejorar la calidad de los combustibles: los procesos de craqueo y coquizado rompen moléculas grandes para producir más gasolina y diésel, mientras que el hidrotratamiento elimina impurezas como el azufre para obtener combustibles más limpios.


 

Un hombre con gafas, vestido con un traje oscuro y una corbata roja, sonriendo a la cámara.

Jorge R. Piñon inició su carrera de treinta y dos años en el sector energético al incorporarse a la organización de suministro y transporte de Shell Oil Company. Se desempeñó como presidente de Amoco Oil de México y presidente de Amoco Oil Latin America, con sede en la Ciudad de México. Tras la fusión entre Amoco y BP, el Sr. Piñon fue trasladado a Madrid, España, para gestionar las operaciones de suministro y logística de petróleo en el Mediterráneo occidental de BP Europa.

Antes de incorporarse a la Universidad de Texas en Austin como Director del Programa de Energía y Medio Ambiente para América Latina y el Caribe del Centro de Política Energética y Ambiental Internacional, realizó investigaciones y evaluaciones de riesgo energético por países en calidad de Investigador Visitante en Energía en el Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami, en la Brookings Institution y en el Centro para América Latina y el Caribe de la Universidad Internacional de Florida.

Actualmente, es Investigador en Energía en el Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, donde se centra en desarrollar y mantener una red de actores regionales clave que podrían influir en los programas e iniciativas de investigación sobre América Latina y el Caribe de los profesores, investigadores, personal y estudiantes de la UT Austin.

El Sr. Piñon ha testificado sobre cuestiones energéticas regionales ante comités del Senado y de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Es licenciado en Economía y posee un certificado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Florida, institución de la cual recibió el Premio a la Trayectoria Profesional para Exalumnos (Lifetime Achievement Alumni Award) del Centro de Estudios Latinoamericanos en 2019.