La migración cubana a Brasil en el siglo XXI

Eugênio Battesini

El flujo de cubanos hacia Brasil se ha convertido en uno de los capítulos más dinámicos de la historia migratoria de América Latina. Datos parciales de enero a junio de 2026 muestran la continuidad de ese flujo, registrándose 20 372 solicitudes de asilo —el 59,31% de un total de 34 346 hasta ahora.

August 06, 2026

Las dinámicas de movilidad humana internacional contemporánea han reconfigurado profundamente los corredores migratorios dentro del Sur Global, situando a Brasil como uno de los principales centros de destino y tránsito en América Latina.

Lejos de ser un fenómeno reciente o aislado, la acogida e integración de poblaciones internacionales constituyen un pilar estructural de la formación demográfica, el desarrollo socioeconómico y la soberanía territorial de Brasil.

Entre las diversas corrientes migratorias dirigidas hacia el territorio brasileño, sobresale la afluencia de ciudadanos de la República de Cuba por sus particularidades políticas, jurídicas y profesionales. Muestra un incremento estadístico sin precedentes en los últimos años. 

Para evaluar con precisión este fenómeno, resulta fundamental considerar aspectos como la tradición histórica de asilo de Brasil, la evolución estadística de los flujos migratorios y el marco jurídico-constitucional brasileño, que transitó de las doctrinas de seguridad del Estado propias de la Guerra Fría a un enfoque de protección integral, acogida e integración laboral basado en los derechos humanos.

Formación histórica y corrientes migratorias clásicas: siglos XIX y XX

La premisa fundacional de Brasil como nación receptora encuentra respaldo factual en su historia demográfica y legislativa de larga duración. 

La abolición formal de la trata transatlántica de esclavos, en 1850, y la posterior abolición de la esclavitud, en 1888, forzaron una reconfiguración estructural del mercado laboral formal interno. Tanto el Estado Imperial como, luego, la Primera República implementaron políticas subvencionadas por el Estado para atraer la inmigración europea, alterando permanentemente el perfil sociocultural y agrario del país.

Las series históricas consolidadas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística muestran que entre 1820 y 1930 ingresaron al territorio nacional aproximadamente 4,6 millones de inmigrantes. Este flujo se estructuró en torno a cuatro grandes corrientes clásicas. 

La corriente italiana fue la más significativa estadísticamente durante el auge de la economía cafetalera. Entre 1870 y 1920 llegaron cerca de 1,4 millones de italianos, concentrados principalmente en el estado de São Paulo y en la región sur. 

La corriente portuguesa, favorecida por la cercanía lingüística y cultural, mantuvo un flujo constante y altamente urbanizado, sumando 1,2 millones de inmigrantes entre 1820 y 1930.

La inmigración española aportó aproximadamente 590 000 personas. Establecieron sólidas redes en los sectores del comercio y el transporte. 

La afluencia alemana —iniciada en 1824 con la fundación de São Leopoldo, en Rio Grande do Sul—, aunque estadísticamente menor que la italiana, con unos 250 000 inmigrantes hacia mediados del siglo XX, resultó fundamental para la consolidación demográfica del Sur mediante la agricultura familiar policultural a pequeña escala. 

La corriente japonesa, iniciada formalmente en 1908 con la llegada del Kasato Maru al puerto de Santos y que totalizó unos 250 000 inmigrantes, se asentó en Brasil antes de la Segunda Guerra Mundial, revolucionando las técnicas agrícolas. En la actualidad, Brasil alberga la mayor población de ascendencia japonesa fuera de Japón.

Luego de un periodo de relativo cierre de fronteras impulsado por las políticas nacionalistas del presidente Getúlio Vargas, durante la posguerra Brasil reconfiguró sus tradiciones en materia de asilo. 

El Estado abandonó una visión puramente utilitaria de la captación de mano de obra agrícola para adoptar un marco alineado con los tratados internacionales sobre derechos humanos. 

La admisión de personas desplazadas de Europa a finales de la década de los 40, seguida por la acogida de disidentes políticos que huían de las dictaduras militares del Cono Sur durante las décadas de los 70 y los 80, sentaron las bases institucionales de la moderna diplomacia humanitaria brasileña.

Corredores humanitarios y flujos Sur-Sur: el siglo XXI

En la era contemporánea, el marco humanitario de Brasil se enfrentó a crisis complejas y transnacionales dentro del Sur Global. 

La respuesta estatal institucionalizó vías para una documentación acelerada, consolidando el perfil de sus políticas migratorias orientado a los derechos humanos.

Tras el catastrófico terremoto de 2010 en Puerto Príncipe, y bajo la influencia del destacado papel militar y diplomático de Brasil en las Naciones Unidas, decenas de miles de haitianos buscaron ingresar al país. 

Ante el vacío legislativo que presentaba la rígida Ley del Estatuto del Extranjero —una herencia de la época militar—, el Consejo Nacional de Inmigración creó la visa humanitaria, permitiendo así un ingreso legal y seguro.

Entre 2011 y 2020, más de 100 000 haitianos regularizaron su situación, integrándose masivamente en los sectores industrial y de la construcción de las regiones sur y sudeste.

El mayor desafío logístico y humanitario en la historia moderna de Brasil tuvo lugar en la frontera norte con Venezuela. Según datos de la Plataforma R4V y del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, entre 2017 y 2024 más de 500 000 venezolanos solicitaron asilo o residencia temporal.

La respuesta del Estado se materializó en la Operación Acogida (Operação Acolhida), un grupo de trabajo interinstitucional liderado por las Fuerzas Armadas en colaboración con el gobierno federal y la sociedad civil. 

Esta iniciativa gestionó con éxito el reasentamiento interno voluntario de más de 100 000 venezolanos desde el estado fronterizo de Roraima hacia más de 900 municipios de todo el país, mitigando la presión sobre los servicios públicos locales y fomentando la integración en el mercado laboral.

El flujo migratorio cubano: de los marcos de cooperación a la afluencia de solicitudes de asilo

Un análisis específico de la migración cubana a Brasil revela dos fases diferenciadas.

Un primer periodo definido por acuerdos estatales bilaterales formales de cooperación profesional y técnica, y el periodo actual, caracterizado por una grave crisis multidimensional en Cuba que ha provocado un aumento exponencial de las solicitudes de protección internacional.

El incremento inicial de la moderna presencia cubana en Brasil estuvo vinculado al programa de salud Más Médicos (Mais Médicos), establecido en 2013. Gestionado mediante un acuerdo de cooperación triangular con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Brasil recibió más de 8 000 profesionales de la salud cubanos. 

La cancelación unilateral del acuerdo por parte de Cuba a finales de 2018 desencadenó un fenómeno significativo de “migración de permanencia”. Los datos del Observatorio de Migraciónes Internacionales (OBMigra) indican que miles de médicos cubanos optaron por no regresar, solicitando asilo o vías alternativas de regularización migratoria para evitar sanciones administrativas y políticas por parte del gobierno cubano. 

Medicos cubanos vestidos de blanco alzando las banderas de Cuban y Brasil

Este grupo inicial se caracterizaba por un capital humano, una experiencia técnica y unas credenciales académicas excepcionalmente elevados.

Después de los cambios estructurales en la geopolítica regional y el agravamiento de la situación interna en Cuba —marcada por graves colapsos de la red eléctrica, hiperinflación y una escasez aguda—, el perfil de la migración cubana en Brasil experimentó una transformación radical. 

Según el informe anual oficial sobre la condición de refugiado, elaborado por OBMigra y el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, el panorama estadístico de las solicitudes de protección internacional sufrió una profunda reconfiguración.

Después de casi una década en la que los venezolanos encabezaban las listas de solicitantes de asilo, los ciudadanos cubanos pasaron a ser los principales solicitantes en Brasil. 

Las solicitudes anuales de asilo presentadas por ciudadanos cubanos aumentaron de 22 288 en 2024 a 41 919 en 2025, un notable incremento interanual del 88,1%. Del total de 75 599 solicitudes de asilo recibidas por el Estado brasileño en 2025, los nacionales cubanos representaron el 55,4% del total (41 919 solicitudes), situando a Venezuela en segundo lugar con el 28,1% (21 233 solicitudes).

Datos parciales de enero a junio de 2026 muestran la continuidad del flujo migratorio, registrándose 20 372 solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos —el 59,31% del total de 34 346 solicitudes. 

Si se considera el periodo comprendido entre enero de 2015 y junio de 2026, el número total de solicitudes de asilo de cubanos fue de 114 779.

Acogida institucional, distribución territorial e integración en el mercado laboral

A diferencia de los flujos históricos gestionados bajo un enfoque centrado en la seguridad, la acogida actual de inmigrantes cubanos en Brasil se basa en la documentación inmediata y la inclusión en los servicios públicos. 

Al presentar una solicitud de asilo, los optantes obtienen una cédula de identidad provisional para extranjeros, un número de registro de contribuyente (CPF) y autorización inmediata para trabajar. Esta política evita la marginación institucional inicial, otorgando a la población cubana igualdad de acceso al Sistema Único de Salud (SUS) y a las redes municipales de protección social.

Desde una perspectiva geográfica, aunque los puntos de entrada iniciales se concentran mayoritariamente en los estados fronterizos del norte, la población cubana muestra un alto índice de migración interna secundaria y de desplazamiento autónomo hacia el interior del país. 

Impulsada por la búsqueda de mejores oportunidades económicas, la diáspora cubana se ha trasladado progresivamente desde las regiones fronterizas del norte hacia los corredores económicos del sureste y el sur. Los registros municipales muestran la formación de núcleos importantes en áreas metropolitanas como São Paulo, Campinas, Curitiba y Porto Alegre, así como en ciudades agroindustriales de tamaño medio en el estado de Santa Catarina. 

Esta distribución territorial se ve fuertemente acelerada por las redes migratorias preexistentes y por la naturaleza descentralizada del mercado laboral brasileño.

La integración de los ciudadanos cubanos en la economía formal brasileña presenta una profunda paradoja estructural. 

Históricamente, los inmigrantes cubanos poseen un nivel de capital humano excepcionalmente alto: más del 60% cuenta con títulos universitarios o certificaciones técnicas avanzadas, principalmente en Medicina, Ingeniería y Educación.

Sin embargo, los datos macroeconómicos del Registro General de Empleados y Desempleados (CAGED) revelan que la gran mayoría de esta fuerza laboral altamente calificada es absorbida por empleos formales de baja calificación. 

Los cubanos trabajan predominantemente en el sector de los servicios, el comercio minorista, la logística industrial y los servicios básicos de hotelería. Este desajuste pone de manifiesto un grave proceso de descalificación profesional.

La barrera estructural que perpetúa este fenómeno reside en la rigidez, el proteccionismo y los elevados costos económicos asociados a la revalidación de títulos académicos extranjeros. 

El Examen Nacional de Revalidación de Títulos Médicos Extranjeros y los organismos equivalentes para carreras técnicas implican largos retrasos burocráticos, lo que obliga a miles de personas altamente calificadas a aceptar empleos por debajo de su nivel de calificación o a recurrir a la economía informal para garantizar su supervivencia económica inmediata.

Arquitectura jurídico-constitucional y evolución legislativa

El tratamiento jurídico que recibe este flujo migratorio se enmarca en un ordenamiento interno altamente progresista, caracterizado por el rechazo absoluto a la Doctrina de Seguridad Nacional, propia de la Guerra Fría, y por la adopción de un paradigma centrado en los derechos humanos. 

Durante casi cuarenta años, la inmigración se rigió por la Ley 6.815/1980 (Estatuto del Extranjero), norma promulgada bajo el régimen militar considerando al migrante principalmente una amenaza potencial para la soberanía estatal y el orden público. 

La promulgación de la nueva Ley de Migración (Ley 13.445/2017) supuso un cambio de paradigma al establecer principios fundamentales como el rechazo incondicional a la xenofobia, el acceso universal a la salud pública (SUS) y la despenalización absoluta de la migración irregular.

Para la comunidad cubana, este marco normativo protector garantiza que el ingreso irregular por vía terrestre no derive ni en una deportación sumaria ni en detención administrativa, asegurando el derecho al debido proceso para solicitar la regularización de su estatus legal.

El Comité Nacional para los Refugiados (CONARE), órgano colegiado interministerial liderado por el Ministerio de Justicia, administra la Ley 9.474/1997, la cual incorporó al derecho interno la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. 

Cabe destacar que si bien la legislación brasileña incorpora la definición ampliada de refugiado contenida en la Declaración de Cartagena de 1984, el CONARE aplica ese estándar mediante mecanismos y procedimientos diferenciados según la nacionalidad. 

Mientras que las solicitudes de ciudadanos venezolanos se tramitan a través de procedimientos expeditos de reconocimiento grupal prima facie, los cubanos se enfrentan a un proceso de evaluación estricto e individualizado. 

El CONARE examina sus solicitudes basándose principalmente en el criterio tradicional de “fundado temor de persecución por motivos de opinión política”. 

No obstante, mientras se espera la resolución definitiva, el estatus legal de los solicitantes cubanos goza de plena protección. Esto los exime de la deportación y les permite acceder sin interrupciones al empleo y la asistencia social.

Conclusión

El flujo contemporáneo de cubanos hacia Brasil se ha convertido en uno de los capítulos más dinámicos de la historia migratoria de América Latina. 

El marcado cambio estadístico que situó a los ciudadanos cubanos como el principal grupo solicitante de protección internacional en Brasil demuestra cómo las complejas crisis políticas y macroeconómicas reconfiguran rápidamente los corredores migratorios regionales.

Desde una perspectiva jurídica y de políticas públicas, Brasil ha demostrado resiliencia institucional al gestionar este importante aumento de llegadas sin recurrir al cierre de fronteras, ni a la militarización ni a la restricción de las libertades civiles. 

No obstante, el volumen actual y la vulnerabilidad demográfica de las personas que llegan exigen pasar de una gestión fronteriza de emergencia a estrategias de integración a largo plazo. 

Para Brasil, resolver los cuellos de botella burocráticos en la revalidación de títulos profesionales representa no solo un imperativo de derechos humanos, sino también una oportunidad estratégica para aprovechar el capital humano altamente calificado en favor del desarrollo nacional.

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Un hombre con traje oscuro, camisa azul clara y corbata amarilla posa al aire libre frente a una avenida urbana. Al fondo se observan edificios de varios pisos, árboles y una calle con tráfico, en un entorno de ciudad.

El profesor Eugênio Battesini es subdirector de la Escuela de la Abogacía General de la Unión de Brasil y miembro permanente de su cuerpo docente para fiscales brasileños. Obtuvo títulos en Economía y Administración de Empresas por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, y un título en Ciencias Jurídicas y Sociales y un doctorado en Derecho en la mencionada Universidad.
Tiene un posdoctorado en Ciencias Jurídicas y Económicas en la Universidad de Lisboa y un posgrado en Derecho y Economía de la Empresa en la Fundación Getúlio Vargas, Río de Janeiro.  Ha sido investigador visitante en el área de Derecho en la Universidad de Columbia, ampliado sus estudios de Derecho y Economía en la Universidad de Chicago, y en Derecho Europeo y Armonización Jurídica en la Universidad de Roma Tor Vergata.