Cómo Cuba debería plantearse la captación de capital extranjero para impulsar su desarrollo
Para atraer capital, Cuba necesita urgentemente una visión amplia de las fuentes de capital y un marco jurídico que fomente esa afluencia, al tiempo que genere seguridad para todos los actores económicos.
Cuba necesita capital ahora, y en grandes cantidades. Sin embargo, el Estado parece no comprender bien qué tipo de capital es probable que reciba inicialmente luego de abrir su economía, ni cómo captarlo.
No ha adoptado leyes corporativas y comerciales modernas y se ha centrado, en cambio, en modificar su ley de inversión extranjera. Las nuevas modificaciones se publicaron en el Decreto 153/2026 el 8 de julio de 2026. La ley de inversión extranjera, una vez modificada, se denomina Ley de Inversión Extranjera.
Las principales fuentes de capital a las que Cuba podrá acceder en los primeros años de una transición económica provendrán de la diáspora cubana. China y Vietnam demostraron que, al principio, el capital occidental se mostraba reticente a invertir debido a la desconfianza jurídica y política.
Sus respectivas diásporas fueron las primeras dispuestas a invertir en sus países mediante los contactos que allí mantenían. Cuando China abrió su economía en 1978 (Gaige Kaifang) y Vietnam hizo lo mismo en 1986 (Doi Moi), casi toda la inversión inicial provino de sus ciudadanos residentes en el extranjero. Sus redes familiares, vínculos lingüísticos y conexiones con sus lugares de origen les otorgaban mayor confianza a la hora de invertir.[i]
En el caso de Vietnam, las remesas iniciales pasaron de ser fondos de supervivencia para las familias a capital semilla para pequeños negocios familiares privados, restaurantes y empresas agrícolas. Al reconocer esta fuente de capital, la política de desarrollo del país asiático se centró en su diáspora, lo cual ayudó a liberar las fuerzas productivas en el nuevo entorno de libre mercado.[ii]
Establecer condiciones para la entrada de grandes flujos de capital
Si Cuba busca atraer rápidamente la inversión extranjera directa significativa, necesita crear un marco jurídico y normativo que los inversionistas foráneos —incluidos los miembros de la comunidad cubana en el exterior—, puedan utilizar para estructurar sus inversiones. Ello implica adoptar leyes societarias y comerciales modernas. También contar con tribunales independientes en los que tanto extranjeros como locales puedan resolver sus disputas.
La adopción de leyes similares a las de los Estados Unidos facilitaría el rápido movimiento de capital proveniente de la mayor diáspora cubana. Esto se debe a que ese sistema jurídico es el que conocen los inversionistas de esa diáspora, y con el cual deberán cumplir al invertir en la isla, además de con la normativa cubana. Por ejemplo, contar con leyes fiscales y contables similares facilitaría el cumplimiento de las obligaciones tributarias ante las autoridades de ambos países.
Considérese la Ley General de Sociedades de Delaware, estado que constituye la jurisdicción preferida para constituir empresas en los Estados Unidos. Bajo su legislación, es posible constituir una sociedad en 24 horas.
¿Por qué? Porque la mayoría de las disposiciones que tendrían que incluirse en los documentos fundacionales de la sociedad ya están establecidas, por normas dispositivas, en la ley de Delaware. No es necesario repetirlas en el certificado de constitución.[iii] Solo se requieren disposiciones específicas si los fundadores quieren hacer variaciones respecto al esquema estándar previsto por la ley.
Los fundadores de la sociedad en cuestión pueden elegir el nombre, un agente registrado, el domicilio social, el objeto social (generalmente se opta por "todas las actividades legales"), los nombres y direcciones postales de los constituyentes, y las clases de acciones. Las disposiciones suplementarias de la ley de Delaware establecen las normas para los siguientes aspectos, entre otros:
Subcapítulo IV. Directores y funcionarios.
Subcapítulo V. Acciones y dividendos.
Subcapítulo VI. Transferencia de acciones.
Subcapítulo VII. Reuniones, elecciones, votaciones y notificaciones.
Subcapítulo VIII. Modificación del certificado de constitución.
Subcapítulo IX. Fusión, consolidación o conversión.
Subcapítulo X. Venta de activos, disolución y liquidación.
Subcapítulo XI. Insolvencia; síndicos y administradores judiciales.
El funcionario del estado de Delaware encargado de revisar la propuesta de acta constitutiva solo necesita verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos; a saber:
- Que el nombre esté disponible —es decir, que no lo haya adoptado otra sociedad.
- Que las clases de acciones se ajusten a lo que permite la ley.
- Que se consignen los nombres y domicilios requeridos.
Dado que Delaware ha convertido la constitución de sociedades en una actividad lucrativa, aplica una escala variable de tarifas en función de la rapidez con la que se solicite la revisión gubernamental.
El estado exige contar con un agente registrado local cuya designación suele demorar entre 24 y 48 horas.[iv] Por su parte, la revisión oficial y la emisión del certificado de constitución pueden tardar desde una hora hasta tres semanas, dependiendo de la tarifa abonada y de si la solicitud se presenta en línea o en formato impreso utilizando el servicio postal de los Estados Unidos.
Las enmiendas de Cuba a la Ley de Inversión Extranjera
La Ley de Inversión Extranjera parece diseñada para evaluar proyectos de inversión a gran escala como operaciones mineras. Si bien estos pueden implicar un capital de inversión considerable cuando se analizan de forma aislada, solo representan una fracción insignificante si se comparan con el capital total necesario para todos los sectores de la economía nacional.
Además, es poco probable que estas operaciones se materialicen sin adoptar leyes comerciales y societarias modernas. Asimismo, los acuerdos de inversión a gran escala requieren más tiempo y tienen mayores probabilidades de concretarse si van precedidos por numerosas inversiones de menor cuantía que demuestren su éxito.
Aunque la actual Ley de Inversión Extranjera elimina algunos trámites exigidos por su versión anterior, sigue siendo innecesariamente compleja y engorrosa. Ello refleja que Cuba aún se considera una economía socialista planificada —con el Estado como propietario— que opera mediante transacciones con otras economías socialistas de estructura similar. Sin embargo, en el futuro las inversiones de capital no provendrán de otros Estados, sino de particulares y empresas de economías capitalistas.
En este sentido, cabe destacar tres aspectos de la referida Ley:
Primero
En primer lugar, parece contemplar únicamente inversiones de gran capital destinadas a proyectos de envergadura en sectores determinados por la política gubernamental.
Como se ha señalado, este enfoque no toma en cuenta la realidad que probablemente se avecina: cuando Cuba establezca el marco regulatorio necesario para una economía de mercado, las entradas iniciales de capital provendrán de la diáspora cubana y se materializarán en forma de préstamos o aportes de capital a empresas relativamente pequeñas —incluidas las de carácter agrícola— creadas por amigos y familiares en la isla.
Dado que la Ley de Inversión Extranjera no parece establecer distinciones según el tamaño o el tipo de inversión, su aplicación a cada préstamo o inversión en el sector privado cubano resultaría un procedimiento excesivamente complejo y lento. Podría requerir muchas décadas para generar las inyecciones de capital adecuadas para la economía nacional.
¿Es posible que Cuba no considere “capital de inversión” los aportes de capital hechos a empresas cubanas mediante remesas de familiares y amigos en el extranjero? De ser así, es necesario aclarar este punto.
Segundo
En segundo, Cuba ha adoptado políticas sectoriales para identificar las áreas de inversión que el país necesita. Este concepto constituye un vestigio de la planificación centralizada socialista y no se ajusta al dinamismo de una economía de mercado, donde surgen constantemente nuevas oportunidades que no habrían podido prever quienes elaboraron esas políticas específicas.
Los inversionistas multinacionales buscan invertir donde ven la oportunidad de ofrecer sus productos o servicios de manera rentable y de ampliar sus propias capacidades mediante la adquisición de empresas existentes con el fin de acceder a nuevas tecnologías o a conocimientos locales especializados (know-how).
No inician su búsqueda de oportunidades de inversión preguntándose qué políticas sectoriales tiene el gobierno local para luego decidir si invertir en ellas. Como resultado, los objetivos empresariales de la empresa multinacional a menudo no coinciden con las políticas sectoriales gubernamentales. La aplicación estricta de la Ley de Inversión Extranjera conlleva pérdida de inversiones.
Lo anterior sería lamentable. Toda inversión extranjera hecha en Cuba —esté o no en los sectores priorizados— probablemente generará beneficios para la economía nacional. Por ejemplo, creación de empleos, depósito de capital en bancos locales, capacitación de la fuerza laboral y acceso a capital intelectual, además de propiciar nuevas ideas de negocios que podrían desarrollar cubanos en empresas de propiedad nacional.
Tercero
En tercero, el enfoque sigue contemplando la aprobación de todas y cada una de las inversiones. Exige diversos niveles de autorización y sucesivos plazos de toma de decisiones en vez de concentrar los esfuerzos de revisión —a cargo de un grupo reducido de funcionarios de alto nivel— únicamente en las inversiones que realmente requieran un escrutinio gubernamental riguroso: las que afectan a la seguridad del Estado y las que se hacen en sectores industriales clave.
Debería establecerse una distinción respecto a las inversiones de capital pasivo, es decir, aquellas realizadas en entidades cubanas que reciben capital del extranjero, pero son gestionadas localmente. Incluso si Cuba considerara que las inversiones en construcción se ajustan a sus políticas sectoriales, ¿por qué habría de requerirse la aprobación para inversiones en construcción comercial dirigidas a nivel local por cubanos? ¿Acaso la construcción comercial afecta a la seguridad nacional?
Por otra parte, las inversiones de capital activo que (1) impliquen capital de control extranjero y (2) sean gestionadas, total o parcialmente, por un representante de una empresa extranjera, deberían ser objeto de supervisión si se enmarcan en sectores de seguridad nacional como la defensa, las comunicaciones, la infraestructura pública y el transporte.
No obstante, no deberían rechazarse de plano por pertenecer a esos sectores. Cuba necesitará capital para desarrollar todas las áreas de su economía.
Otra distinción que la ley debería establecer es la existente entre las industrias clave y las que no dan a Cuba una ventaja competitiva. La biotecnología es la principal industria de la isla. Su propiedad intelectual debería protegerse rigurosamente. Incluso una inversión de capital pasivo en esa industria debería requerir una revisión gubernamental si existiera una probabilidad de que el inversionista pasivo obtuviera acceso indebido a propiedad intelectual cubana.
La siguiente tabla resume la propuesta de marco de actuación:
Comparación con el enfoque de los Estados Unidos
A continuación describiremos brevemente el enfoque tradicional adoptado por los Estados Unidos, país que recibe el mayor volumen de inversión extranjera directa del mundo.
Este enfoque resulta atractivo porque: a) no exige la revisión de inversiones de capital pasivo, salvo en sectores estratégicos; b) se centra en proteger la seguridad nacional y no a las empresas estadounidenses de la competencia extranjera; y c) no requiere niveles sucesivos de aprobaciones reglamentarias porque un único comité de altos funcionarios gubernamentales lleva a cabo la revisión completa.[v]
El Comité de Inversión Extranjera en los Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés) tiene la facultad de revisar cualquier:
1. Inversión que resulte en el control de una empresa estadounidense por parte de una entidad extranjera (el 25% o más del capital social) en un sector estratégico o, por ejemplo, en las proximidades de una instalación de defensa.
2. Inversión pasiva, al margen de su cuantía, en sectores estratégicos identificados que permitan al inversionista acceder a tecnología estratégica o a información sobre esta.
El CFIUS lo integran los titulares de los departamentos gubernamentales más importantes, entre ellos los de Tesoro, Comercio, Defensa, Seguridad Nacional e Inteligencia Nacional. El objetivo de la revisión no es proteger a las empresas estadounidenses de la competencia, sino evitar que un gobierno extranjero ejerza un control —directo o indirecto— sobre empresas estadounidenses consideradas críticas para la seguridad nacional.[vi]
El proceso de revisión es relativamente breve, aunque podría exigir que el inversionista introduzca cambios sustanciales en la operación propuesta.
• Las empresas extranjeras y sus socios locales pueden presentar una notificación simplificada al CFIUS sobre la operación propuesta (el proceso de revisión dura 30 días). Si esta entidad no requiere una revisión adicional, las partes pueden proceder con la operación con una certeza razonable.
• Si el CFIUS concluye que la operación requiere una revisión adicional y podría necesitar cambios en su estructura, el comité solicita iniciar un proceso de aprobación más exhaustivo. En este caso, el inversionista extranjero recibirá una respuesta en un plazo de 45 días indicando si puede seguir adelante con la operación o si debe presentar información adicional, realizar cambios en la operación o ambas cosas a la vez.
• El CFIUS formula sus recomendaciones al presidente, quien dispone de quince días a partir de la recepción de la recomendación para tomar la decisión definitiva.
Además de las políticas de inversión abiertas para la mayor parte de la economía y las restricciones a la inversión en sectores estratégicos, existen áreas concretas —digamos la aviación, el transporte marítimo, las telecomunicaciones, la energía y la defensa y tecnología militar—, donde la propiedad o las operaciones extranjeras están directamente limitadas y reguladas por los ministerios correspondientes.
Por ejemplo, una aeronave con un accionista extranjero mayoritario no puede realizar vuelos internos dentro del espacio aéreo de los Estados Unidos. Solo operar vuelos hacia o desde un destino específico en ese país.
Conclusión
La reforma de la Ley de Inversión Extranjera de Cuba resulta insuficiente para satisfacer las necesidades de desarrollo del país.
Por dos razones: en primer lugar, porque sigue siendo un engorroso vestigio del antiguo modelo socialista, centrado en políticas sectoriales y niveles de revisión que prolongan innecesariamente el proceso de aprobación, en vez de enfocarse en industrias clave y en la protección de la seguridad nacional.
En segundo, porque aun si se corrigiera, la mano de obra quedaría incompleta. Cuba también necesita adoptar leyes comerciales y corporativas modernas para poder aspirar de manera realista a la necesaria entrada del capital extranjero.
El mundo actual se rige por economías de mercado, por lo que el enfoque que se adopte debe ser compatible con ese sistema. A Cuba le convendría analizar las leyes de inversión extranjera de países como Chile y Vietnam, que han logrado obtener resultados muy exitosos.
La necesidad de capital obliga a Cuba a centrarse urgentemente en cómo facilitar su entrada. Hasta ahora, parece que se siguen aprobando leyes diseñadas para generar empleos a funcionarios gubernamentales en vez de crear riqueza a través del sector privado.
En una economía de mercado, esa mentalidad debe cambiar. El gobierno regula y el sector privado genera riqueza para la nación.
[i] John Lee, “The Chinese Diaspora’s Role in the Rise of China”, East Asia Forum, 15 de septiembre, 2016. Ver, asimismo, Andrew T. Pham, "The Returning Diaspora: Analyzing overseas Vietnamese (Viet Kieu) Contributions toward Vietnam’s Economic Growth," Working Papers 112, Development and Policies Research Center (DEPOCEN), Vietnam, 2011.
[ii] Omar Everleny Pérez Villanueva, "La diáspora en el desarrollo vietnamita. Lecciones para Cuba", Horizonte Cubano, 2 de noviembre, 2023. (Ver la versión en español en esta misma fuente).
[iii] Ver Delaware General Corporation Law. Este es también el caso en todos los estados, pero Delaware ha creado toda una industria gubernamental al proveer un servicio extra rápido.
[iv] Un agente extranjero tiene que tener su dirección en Delaware y es el contacto principal de la corporación en el estado.
[v] The Committee on Foreign Investment in the United States.
[vi] Los sectores identificados son los siguientes: tecnologías avanzadas; semiconductores; microelectrónica; inteligencia artificial; computación cuántica; supercomputación; infraestructura crítica; generación de electricidad; centros de transporte; telecomunicaciones; y recopilación de datos sensibles, incluida información sobre datos personales de ciudadanos estadounidenses.
