Buscando alternativas a la oscuridad. La necesidad de impulsar las bioeléctricas en Cuba

Omar Everleny Pérez Villanueva

Octavio José Portuondo Botta

La solución está en manos de los hacedores de política. Sobre ellos recae proponer medidas para la viabilidad estratégica de las bioeléctricas como parte de la soberanía energética que necesita el país.

February 26, 2026

Las máximas autoridades cubanas se han pronunciado recientemente sobre la imperiosa necesidad de utilizar la biomasa como una importante fuente para la generación de energía con fuentes renovables.

En los momentos cruciales por los que atraviesa Cuba debido al déficit de generación eléctrica, la alternativa de invertir en las bioeléctricas se hace indispensable y de una urgencia imperiosa para mitigarlo.

Pero el desmantelamiento de los centrales afectó extraordinariamente la capacidad de la otrora industria azucarera de contribuir con más de 1 000 Gigawatts/ hora al Sistema Electro Energético Nacional (SEN). 

Ese cierre de los centrales provoco por ende que la siembra de caña disminuyera y relacionado con este la biomasa cañera fue insuficiente que era la que se utilizaba en las bioeléctricas de los centrales para generar electricidad.

Así la bioeléctrica del central Ciro Redondo, se tuvo que paralizar por falta de bagazo para su generación en el 2021.

Lo publicado por el periódico Trabajadores en 2021 demuestra esta situacion:

El 19 de este enero menos invernal fue un día gris en el avileño poblado de Pina: Un amanecer nublado, el cese del ajetreo de los camiones zafreros, la liquidación de la materia prima que no escapó por los agujeros del derroche de carros jaula con puertas abiertas y el murmullo de los trabajadores azucareros: Nuestro central está macho, pero la bioeléctrica no da la talla. 

En febrero de 1996, un grupo de estudiantes de quinto año de Ingeniería Mecánica de la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverria (CUJAE), llegó a Delicias (Puerto Padre), al actual Complejo Azucarero Antonio Guiteras para cursar la asignatura Industria Azucarera.  Estuvieron 45 días en un curso programado por la CUJAE y el Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ).

Lo que más impresionó a los estudiantes fueron dos cosas: su planta eléctrica y la producción de energía eléctrica. Además de producir para su consumo interno, le daban energía al batey del central y a las comunidades cercanas. Y solo con el bagazo generado por su propio proceso productivo.

La producción de energía eléctrica por biomasa

La producción de energía eléctrica por biomasa es la generación de electricidad utilizando materia orgánica como combustible. Puede provenir de residuos agrícolas, restos de madera, estiércol, residuos forestales, desechos urbanos orgánicos o cultivos energéticos.

Según organizaciones como la Agencia Internacional de Energía, la biomasa es una de las fuentes renovables más importantes para la transición energética mundial.

Bajo una gran estructura metálica con techo alto, se observan enormes montículos de bagazo de color beige. A la derecha hay una cinta transportadora industrial elevada. El lugar parece una planta o almacén al aire libre destinado al procesamiento o almacenamiento de bagazo.

Ante los apagones que está padeciendo Cuba, y sin una verdadera solución en el corto plazo, hay muchas interrogantes.

Por ejemplo, ¿se puede decir que todo central de azúcar de caña con una planta eléctrica es una bioeléctrica?

La respuesta suele ser afirmativa. Las razones que sustentan esta idea son las siguientes:

1. Uso de biomasa. Las bioeléctricas generan electricidad a partir de biomasa, que según se dijo, incluye materiales como residuos agrícolas, forestales y otros tipos de materia orgánica. En el caso de los centrales azucareros, el bagazo —el residuo fibroso que queda después de extraer el jugo de la caña—, se utiliza como combustible para generar electricidad.

2. Energía renovable. La energía producida partiendo de la biomasa se considera renovable, toda vez que proviene de recursos que se pueden reponer, como las plantas. La caña de azúcar es un cultivo renovable que puede ser cosechado y replantado anualmente.

3. Reducción de residuosAl utilizar el bagazo para generar electricidad, los centrales azucareros pueden reducir los residuos generados por el proceso de producción, contribuyendo así a una gestión más sostenible.

4. Contribución a la matriz energética. Los centrales que generan electricidad a partir del bagazo pueden contribuir a la matriz energética local o nacional, ayudando a diversificar las fuentes de energía y reducir la dependencia a los combustibles fósiles.

5. Impacto ambiental. El empleo de biomasa para generar electricidad puede tener un menor impacto ambiental en comparación con las plantas que utilizan combustibles fósiles, siempre que se maneje de manera sostenible.

Entonces la pregunta es esta: ¿por qué no se hacen las inversiones necesarias para producir el azúcar que hoy se importa, pero a la vez se produce electricidad para las comunidades donde hay un central que seguramente está en medio de un apagón?

Unos simples datos servirían para argumentar esa necesidad.

Pongamos el ejemplo de un central de 600 toneladas de molida diaria, electrificado, con planta eléctrica, cañas de 13 meses y rendimiento en azúcar del 11%.

Argumentando la necesidad

¿Cuánta electricidad se puede generar y vender? Veamos:

1. Cálculo de energía generada. La cantidad de energía eléctrica que se puede generar a partir del bagazo — el residuo de la caña después de extraerle el jugo— varía. Se asume que se obtiene un promedio de 25 kw/h por tonelada de bagazo.

Se estima que el rendimiento del bagazo es, aproximadamente, del 30% del peso de la caña procesada. Así que, para 600 toneladas de caña, el bagazo generado sería de unas 180 toneladas

2. Energía eléctrica generada a partir del bagazo: 4.5 MWh por día. Electricidad exportable, es decir, vendible (2.5 MWh) por día.

Entonces la interrogante sería: ¿por qué no recuperar lo que en un momento se logró con los autoproductores, especialmente con la industria azucarera, según que se puede observar en el grafico siguiente.

Gráfico de líneas titulado “Generación bruta de energía eléctrica por la industria azucarera (Gigawatt hora)”. Muestra datos desde 1990 hasta 2024. La producción comienza muy alta en 1990, con alrededor de 1.400 gigawatt hora, desciende de forma marcada a inicios de los años 2000, tiene algunos repuntes moderados entre 2012 y 2016, y luego vuelve a disminuir progresivamente hasta alcanzar su nivel más bajo en 2024.

Para recuperar esa generación de energía eléctrica por la industria azucarera, lo primero que debe hacerse es volver a alcanzar los volúmenes de caña producidos en los años 90.

Han accionado un grupo de factores que han conducido a perder las siembras de caña: la falta de combustible, las deficiencias organizativas, los incumplimientos de la disciplina tecnológica y lo problemas con la exigencia y el control. Todos inciden en el incumplimiento de las labores de la caña y aceleran el deterioro de las plantaciones, manteniendo altos niveles de demolición. 

Lo anterior, unido al incumplimiento de la siembra, ha provocado la drástica reducción del área, de los rendimientos cañeros y, por consiguiente, de la producción de azúcar.

Gráfico de barras titulado “Producción de caña en millones de toneladas”. Presenta datos desde la zafra 1981/82 hasta 2021/22. La producción es alta en los años ochenta, con valores cercanos a 70–80 millones de toneladas, alcanza su punto máximo a finales de esa década, y luego desciende bruscamente en los años noventa. A partir de entonces se mantiene con fluctuaciones en niveles mucho más bajos, con una ligera recuperación en algunos años, pero termina en 2021/22 con uno de los niveles más bajos.

Las posibles soluciones

¿Qué se necesita entonces para volver a sembrar caña?

  • Una visión a largo plazo de las autoridades acerca de la necesidad de invertir en la otrora industria azucarera, la locomotora de la economía nacional durante decenas de años. Es decir, crear/implementar políticas gubernamentales para apoyar el aumento de las cosechas, bien través de incentivos, subsidios o políticas que fomenten la producción de caña de azúcar.
  • Contar con un marco legal que facilite la inversión en el sector, sea nacional o extranjera. Se conocen propuestas de capital foráneo, pero por diferentes posiciones o por la propia hipercentralización del llamado modelo económico cubano, se han quedado en el papel.
  • Una fuerte inversión para la compra de insumos: semillas, fertilizantes, herbicidas y equipos agrícolas. Además, financiamiento para la infraestructura necesaria como sistemas de riego
  • Que el precio que se pague por la caña sea competitivo con otras producciones que hoy son más rentables producirla, esto es, subir el precio actual que se paga por una tonelada de caña.
  • Sería muy necesario el acceso a tecnología moderna en la siembra, cultivo y cosecha, lo cual podría aumentar tanto la eficiencia como los rendimientos. Esto incluye maquinaria agrícola moderna, sistemas de riego y tecnologías de información para la gestión.

Aquella experiencia que tanto impresionó a los estudiantes, desestimada en su momento por los directivos del ramo, ratifica hoy la necesidad de implementarla y extenderla en las nuevas circunstancias de crisis energética nacional.

En general, Cuba tiene que concentrarse en hacer un uso más eficiente de las pocas inversiones que se pueden hacer. Pero la prioridad es generar electricidad por vías renovables como una garantía de futuro. 

La situación a que se ha llegado por la carencia de combustibles fósiles necesarios para el desarrollo del país —es decir, por las limitaciones que se les han impuesto a las importaciones—, debe conllevar a producir energía por la vía de la biomasa cañera, entre algunas de las opciones posibles.

No hay tiempo para pensar en hacer sostenible la producción de caña de azúcar, y con ella el bagazo y la producción eléctrica. Permitiría alejar los nocivos apagones que sufren los cubanos y las inconformidades lógicas que implican.

La solución está en manos de los hacedores de política. Sobre ellos recae proponer medidas para la viabilidad estratégica de las bioeléctricas como parte de la soberanía energética que necesita el país.

Foto de hombre de pelo blanco con lentes y camisa oscura mirando a la cámara

Ingeniero Octavio José Portuondo Botta. Jubilado. Ha desempeñado diversas responsabilidades en la industria azucarera cubana. En febrero de 1969 fue nombrado jefe de maquinarias del Salvador Rosales, antiguo central Algodonal. En la zafra del 70 fue jefe de maquinaria del central Loynaz Echavarría, antiguo Alto Cedro (Marcane). En 1979 fue nombrado subdelegado de la provincia Granma. Y luego dirigió la Empresa de Construcción y Montaje de la misma provincia.