¿Por qué los cuentapropistas cubanos ya no quieren serlo?

Miranda M. García

Los jóvenes cubanos con negocios se consideran emprendedores y no cuentapropistas.

July 09, 2023

En febrero del 2022 regresé a Cuba a continuar lo que la pandemia interrumpió: una investigación etnográfica sobre actores económicos en el sector privado o “cuentapropistas”. Después de casi dos años de pandemia y fronteras cerradas que me impidieron continuar mi trabajo de campo, encontré una Habana inquietantemente tranquila, sus calles desoladas (salvo las largas colas frente a tiendas estatales) y muchos negocios privados cerrados, incluyendo algunos que antes rebosaban de clientes. En cuanto me senté a conversar con interlocutores conocidos y nuevos en el sector privado, me di cuenta de otras rupturas inicialmente imperceptibles, cambios aún más chocantes.

Uno de estos momentos reveladores ocurrió poco después de mi llegada en un café-bar privado situado en una antigua, pero aún elegante casa en el Vedado: la pintura en sus paredes algo intacta y maquillada con varias plantas y decoraciones de diferentes épocas—una mezcla anacrónica de carteles del ICAIC y letreros prerrevolucionarios de Esso y Coca-Cola. En el portal me esperaba Cari[i], una autoidentificada “luchadora” en el sector privado a quien no había visto desde 2019 y que ya tenía nuevos proyectos que contarme. Antes que me sentara, ya Cari me informó que la cafetería no tenía café para brindar ese día, que fuera pensando en qué jugo quería. Éramos las únicas clientas, lo cual fue aún más incómodo dado la masa de gente en la parada de guagua a pocos metros del café-bar.

Aunque la ausencia del café provocó el esperado listado de las últimas carencias en Cuba, Cari finalmente me habló de un nuevo negocio que emprendía, una oportunidad que surgió entre las escaseces materiales y los vacíos creados por cuentapropistas que se habían ido del país. Solo en ese mes de febrero 2022, más de 16 000 cubanos cruzaron la frontera estadounidense, entre ellos muchos cuentapropistas que en otro momento habían invertido en —y apostado por— un proyecto de vida en Cuba. Aunque no lo sabíamos en ese entonces, esa cifra se duplicaría en los siguientes meses hasta llegar a un total de 277 594 a finales de noviembre, creando un éxodo récord en 2022 de emigrantes cubanos hacia los Estados Unidos.[ii] Y esos son los que llegaron. Se estima que muchos más abandonaron la isla para irse a otros países como España, México y Panamá.

Antes de que pudiera terminar de felicitar a Cari por sobrevivir las oscilaciones del mercado pandémico y de reinventarse como cuentapropista, enseguida me corrigió: “los cuentapropistas solo piensan en dinero, yo no, yo soy emprendedora. Yo realizo mis ideas y creo algo nuevo”. Aunque Cari sí fue remunerada por su labor, lo importante para ella era distanciarse del término oficial, “cuentapropista,” e identificarse con un proyecto más allá de lucrar, con una visión más amplia del sector privado en Cuba. Más que una excepción, Cari demostró ser parte de un fenómeno mayor, lo cual documenté a lo largo de mi trabajo de campo, tanto presencialmente en Cuba como en espacios digitales.

Cuando empecé esta investigación, en 2018, “cuentapropista” era el sustantivo estándar para una persona trabajando en el sector no estatal y en solo unos años casi fue eclipsado por otros términos en el discurso popular. Los que antes eran “cuentapropistas”, ahora se pronunciaban “emprendedores”, “dueños de negocios” e incluso “empresarios” (después de la aprobación de las micro, pequeñas y medianas empresas, o “Mipymes” en agosto de 2021). Este cambio semántico —a primera vista, algo aparentemente insignificante— en realidad refleja un proceso social e histórico de gran importancia. Representa un esfuerzo sostenido en el sector privado para distanciarse del estigma que ha cargado durante décadas.

Estigma histórico

El estigma contra el sector privado se inició mucho antes de que mis interlocutores comenzaran a rechazar el término “cuentapropista,” aunque la palabra llegó a absorber décadas de connotaciones negativas. En particular, la década de los 60 fue instrumental en anclar ciertos prejuicios contra propietarios de negocios, entretejiendo terminologías marxistas con particularidades de la revolución cubana —insultos populares como “gusanos”, “parásitos sociales” y “escoria”.

En los primeros años de la revolución, muchos dueños de negocios formaron parte del gran éxodo de opositores y críticos del nuevo gobierno, los que fueron famosamente etiquetados “gusanos”. Si bien el general Máximo Gómez utilizó la palabra “gusano” para referirse a Masabó, un mambí fusilado por haber violado y robado,[iii] el término despectivo fue aplicado a los “contrarrevolucionarios” después de 1959. Con el anuncio oficial del carácter comunista de la revolución, en abril de 1961, se introduce explícitamente un lenguaje más marxista para describir a la clase capitalista, lo cual encaja fácilmente con esta previa noción de insectos destructivos y parásitos. Como escribe Carlos Marx en el primer volumen de El Capital: “El capital es trabajo muerto que solo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y que vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupa”.[iv]

hombre con sombrero alto, monóculo y bigotes escapándose con bolsas de dinero

Este estigma en contra una clase “burguesa” se reforzó en Cuba no solo en los discursos y medios oficiales, sino también en los programas educativos, particularmente las escuelas ideológicas para trabajadores y programación dirigida a los niños. Igual que en las Escuelas Básicas de Instrucción Revolucionaria (EBIR) y en los Pioneros Comunistas, pretendían inculcar a los nuevos revolucionarios contra los “parásitos” y los “traidores”, reduciendo teoría marxista-leninista a simples frases como “el que no trabaja no come”.[v]

Durante los primeros años de la revolución, ese desdén estaba mayormente reservado a los “capitalistas” que huyeron de Cuba durante las primeras oleadas de la nacionalización, pero en 1968 esta caracterización negativa se expandió a los propietarios de micro y pequeños negocios que habían sobrevivido o surgido después de la estatización. A pesar de que muchos de estos dueños se consideraban “fidelistas” y contribuyentes a la economía socialista, Fidel Castro los calificó de corruptos e inmorales “parásitos sociales” en un discurso decisivo el 13 de marzo de 1968. En ese mismo discurso, anunció la Ofensiva Revolucionaria que pronto nacionalizaría la gran mayoría de lo que quedaba del sector privado, unos 58 012 negocios. Justificó la medida con lo siguiente:

"Subsiste todavía una verdadera nata de privilegiados…Holgazanes, en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocito cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días, violando la ley y violando la higiene, violándolo todo, mientras ven pasar los camiones de mujeres a trabajar al Cordón de La Habana o a recoger tomate en Güines o en cualquier parte. Si mucha gente se preguntara qué clase de revolución es esta que permite semejante clase de parásitos todavía a los nueve años, tendría toda la razón de preguntárselo. Y creemos que debemos ir proponiéndonos, firmemente, poner fin a toda actividad parasitaria que subsista en la Revolución."[vi]

A continuación describió las falencias morales y la corrupción de los negocios privados a través de los hallazgos de una investigación sobre los 995 bares existentes en La Habana a cargo de militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Según esos resultados, este sector era excesivamente lucrativo y estaba plagado de operaciones ilegales, malas condiciones sanitarias, clientela “antisocial” y “actitudes contrarrevolucionarias”. Esta caracterización fue fortalecida por una serie de artículos contra la empresa privada en general, y los bares en particular, publicados en el diario del Partido Comunista de Cuba, Granma, y en la revista Bohemia.[vii] Los CDR literalmente llevaron el mensaje a casa, organizando manifestaciones callejeras contra estos propietarios, a veces incluso con simulacros de funerales y vigilias en sus puertas. Los vecinos gritaban insultos y amenazas. Hasta la palabra “paredón” se volvió a escuchar en las calles cubanas.[viii]

Aunque el trabajo autónomo reaparece, autorizado de forma limitada en momentos de crisis (con reformas en 1978, 1993, y 2010/2011), los prejuicios consolidados durante la primera década de la revolución resultaron duraderos. De hecho, a través del tiempo se les han añadido nuevos insultos provenientes del discurso oficial. María del Carmen, una veterana del cuentapropismo en los años 90 y 2000, describió su experiencia en esos años: “fue muy difícil, los cuentapropistas éramos ‘escoria’…éramos muy mal vistos”. Al reconocer que el mismo término peyorativo “escoria” se usó para describir a los “indeseados marielitos” del éxodo del 80[ix] igual que a los actores económicos privados en las siguientes décadas, revela que todavía se consideraban antitéticos a la revolución y sus valores, tal como Fidel Castro lo había declarado abiertamente décadas antes. Aunque María del Carmen asegura que hoy en día la imagen popular del cuentapropista ha mejorado, mis interlocutores insisten que “cuentapropista” es una palaba que sigue marcada por ese pasado.

Estigma contemporáneo

Son estas manchas históricas y sus rastros contemporáneos las que han motivado el rechazo gradual del “cuentapropista” en el sector privado. Según los emprendedores que colaboraron con mi investigación, la semántica existente alrededor de “cuentapropista” refleja ideas profundamente arraigadas —nociones de informalidad, marginalidad e incluso corrupción (por ser una palabra "inventada" sin equivalentes internacionales), de egoísmo y avaricia (por el énfasis en "cuenta propia"), y de poca ambición y amplitud.

Con respecto a la informalidad y la marginación, Gustavo, un defensor del emprendimiento privado frustrado con el término oficial, explicó: “En el mundo el ‘trabajo por cuenta propia’ es un tipo que no paga impuestos. En México, por ejemplo, el que trabaja en la calle es un trabajador por cuenta propia...es alguien que está al margen de la ley. No es el caso cubano”. Julio, un diseñador gráfico, confesó: “‘cuentapropista’ es un invento ahí raro, eso no se ve en ningún lado fuera de Cuba. Además de raro, no es bonito…no me gusta.” Entre algunos de mis interlocutores, hay una noción de que la falta de equivalencia global contribuye al desprecio del sector privado en Cuba, ya que no parece ser algo “normal”, establecido o respetado.

De manera similar, “cuentapropista” también se asocia con la corrupción y la codicia, especialmente por parte de los medios estatales. Pablo, un emprendedor que dejó el sector estatal para empezar un negocio de desarrollo de software, resumió años de mala cobertura en la televisión y la prensa oficiales:

"Aunque en los discursos de los funcionarios aseguraron que el sector privado había llegado para quedarse, al principio se satanizaba a los cuentapropistas, incluso en los programas policiacos, donde siempre estaban haciendo tratos turbios y violando la ley... ahora el gobierno todavía acusa a los cuentapropistas y a las Mypymes de corrupción, y más recientemente, incluso la culpa de la inflación y los precios elevados cuando no tienen la culpa…estos son claramente problemas con causas estructurales."[x]

Al igual que en la década del 60, el estigma contemporáneo se ha centrado en la idea de que los cuentapropistas son codiciosos y movidos por el dinero, sin importar el marco legal o el costo moral. Como observó Alexei, un filólogo que ahora es dueño de taxis, “para mí, ‘trabajo por cuenta propia’ suena muy individualista…con fuertes connotaciones con el capitalismo, el discurso sobre la lucha de clases entre trabajadores y burgueses”.

Estas connotaciones de egoísmo y avaricia, sobre todo frente un pueblo afectado por una aguda crisis económica, a veces cala en los mismos emprendedores, cansados también de precios incesantemente crecientes. Incluso algunos de mis interlocutores han acusado a otros cuentapropistas de cobrar precios extremamente altos para mantener estilos de vida lujosos, con automóviles y vacaciones frecuentes en las playas más exclusivas de Cuba como los cayos y Varadero. Estas nociones fueron tan fuertes que en 2020 los medios independientes cubanos El Toque y Periodismo de Barrio organizaron un panel con figuras prominentes del sector privado, específicamente titulado: “Trabajadores en el sector privado: ni corruptos ni enemigos”. El enfoque entre los panelistas era hablar desde su realidad y rehabilitar la imagen de las más de 602 400 personas que trabajaban de forma privada en ese entonces.[xi]

Por último, en el mismo sector privado la palabra “cuentapropista” tiene connotaciones negativas, ya que representa una categoría legal intencionadamente limitada. Mis interlocutores conocen bien la evolución del trabajo por cuenta propia durante las últimas décadas y ven un patrón claro: cada reforma al respecto ha venido detrás de una crisis u otra. Como tal, reconocen que para el gobierno cubano, el sector privado es un “mal necesario” que históricamente ha sido restringido o “congelado” cuanto antes para detener su crecimiento. Las restricciones impuestas a través de los años —limitaciones en el número de licencias, las enumeradas listas de actividades permisibles, el cambiante sistema de impuestos, entre muchas otras— y la frecuencia con la que cambian han producido una tensa relación entre un sector privado ansioso por crecer y el gobierno que lo rige   

Para muchos de mis interlocutores, el término oficial viene a representar ese resentimiento [con el marco legal y regulatorio]. Por eso Yosvani, dueño de una cafetería, me explicó que es “emprendedor… eso de ‘trabajador por cuenta propia’ es jurídico, es un término legal.” Mariana, quien también trabaja en el sector gastronómico, va más allá, sugiriendo que “cuentapropista” en realidad representa una licencia, no describe a una persona, sobre todo a personas emprendedoras y con ideas dinámicas y ganas de hacer cosas más allá de las impuestas limitaciones y la correspondiente corta visión del sector privado.

heladeria moderna vendiendo panes, helados, y dulces con persona vestida de rojo a la izquierda

Quizás como una expresión de rebeldía o resentimiento con el status quo, para algunos de los emprendedores más jóvenes el término “cuentapropista” ha adquirido aún otra connotación negativa: ser muy “comunistoide.” Mayormente de entre 20 y 30 años, estos interlocutores usan esta palabra de forma despectiva, relacionando “cuentapropista” con el régimen, con su visión limitada del sector privado y una economía en constante crisis. Prefieren identificarse con otras etiquetas que mejor describen sus visiones divergentes del emprendimiento privado en Cuba.

Nuevos términos, nuevas visiones

Los emprendedores cubanos, como muchos de sus compatriotas, son sensibles a la semántica y eligen cuidadosamente sus palabras para evitar escrutinios y ataques, tanto a nivel popular como oficial, y proyectar otra visión de sí mismos. Alejarse de “cuentapropista” es alejarse del estigma y, quizás más importante, una oportunidad para replantear el sector privado más allá de las concepciones negativas y limitaciones existentes. Como alternativa, mis interlocutores y otros actores económicos comenzaron a utilizar otros términos para autoidentificarse, sobre todo el de “emprendedor.” Ya en el 2021, una encuesta de Calabuche y Panellas reveló que hoy en día son la mayoría: el 82% de los dueños de negocios encuestados se identificaron como “emprendedor(a)”, mientras que solo el 9.8% se consideraban “cuentapropistas” y el 8.1% se consideraban las dos cosas. Entre los encuestados que se identificaron como cuentapropistas, lo consideraban más como una etiqueta legal y técnica.[xii]

En mi tesis doctoral (que estoy preparando) analizo el discurso alrededor de “emprendedor” en el sector privado y el proceso de definir colectivamente lo que significa ser un emprendedor en la Cuba de hoy. Argumento que los nuevos roles y relaciones económicas dieron paso a nuevas esferas públicas sin precedentes, lo cual no solo hizo este debate posible, sino también resultó en una reformulación del sector privado cubano —un entretejido autóctono de ideales empresariales globales con existentes valores locales. Al hacerlo, los emprendedores cubanos están dando forma a sus propias identidades económicas y sociales, sus compromisos y su papel en el desarrollo nacional, e incluso trazando un nuevo camino a seguir para Cuba, uno donde el desarrollo económico no viene a expensas del bienestar colectivo.

Referencias

Casavantes Bradford, Anita. 2014. The Revolution Is for the Children: The Politics of Childhood in Havana and Miami, 1959-1962. Chapel Hill, NC: The University of North Carolina Press.

Castro Ruz, Fidel. 1968. "Discurso Pronunciado Por El Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario Del Comité Central Del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro Del Gobierno Revolucionario, En El Acto Conmemorativo Del XI Aniversario de La Acción Del 13 de Marzo de 1957, Efectuado En La Escalinata de La Universidad de La Habana". Departamento de versiones taquigrafícas del gobierno revolucionario.

García, Iván. 2018. “‘Revolutionary’ Offensive Against Private Work Began in 1959.” WordPress. Translating Cuba. March 23, 2018

Guerra, Lillian. 2012. Visions of Power in Cuba: Revolution, Redemption, and Resistance, 1959-1971. Chapel Hill, NC: University of North Carolina Press.

Martí, José. 2003. Diario de Campaña. Biblioteca Virtual Universal.

Marx, Karl, and Friedrich Engels. 1978. The Marx-Engels Reader. Edited by Robert C. Tucker. 2d ed. New York: Norton.

Pedraza, Silvia. 1998. “Cuba’s Revolution and Exodus.” Journal of the International Institute 5 (2).

Panellas Álvarez, Daybel, e Ileana Díaz Fernández, eds. 2021. Emprendimientos Privados: Resiliencia y Articulación Con Empresas Estatales. Santo Domingo: Fundación Friedrich Ebert (FES).

Entrevistas citadas & trabajo de campo (seudónimos):

Alexei. Entrevistado por Miranda M. García. La Habana, Cuba. 12 marzo 2022.

Caridad “Cari.” Entrevistada por Miranda M. García. La Habana, Cuba. Febrero 2022.

Gustavo. Entrevistado por Miranda M. García. La Habana, Cuba. 27 mayo 2022.

Julio. Entrevistado por Miranda M. García. La Habana, Cuba. 12 mayo 2022.

María del Carmen. Ponencia en evento de mujeres emprendedoras. La Habana, Cuba. 24 marzo 2022.

Mariana. Entrevistada por Miranda M. García. La Habana, Cuba. 18 marzo 2022.

Pablo. Ponencia a través de Facebook Live. 1 noviembre 2022.

Yosvani. Entrevistado por Miranda M. García. La Habana, Cuba. 11 mayo 2022.


 

[i] Para proteger la identidad de mis interlocutores, todos los nombres en este artículo son seudónimos.

[ii] U.S. Customs and Border Protection (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU.

[iii] El incidente lo recoge José Martí en su Diario de Campaña: “Se va Bryson. Poco después, el consejo de guerra de Masabó. Violó y robó. Rafael preside, y Mariano acusa. Masabó sombrío, niega: rostro brutal. Su defensor invoca nuestra llegada, y pide merced. A muerte. Cuando leían la sentencia, al fondo, del gentío, un hombre pela una caña. Gómez arenga: ‘Este hombre no es nuestro compañero: es un vil gusano’. Masabó, que no se ha sentado, alza con odio los ojos hacia él. Las fuerzas, en gran silencio, oyen y aplauden: ‘¡Que viva!’ Y mientras ordenan la marcha, en pie queda Masabó, sin que se le caigan los ojos, ni en la caja del cuerpo se vea miedo: los pantalones, anchos y ligeros, le vuelan sin cesar, como a un viento rápido. Al fin van, la caballería, el reo, la fuerza entera, a un bajo cercano; al sol. Grave momento, el de la fuerza callada, apiñada. Suenan los tiros, y otro mas, y otro de remate. Masabó ha muerto valiente. ‘¿Cómo me pongo Coronel? De frente o de espalda?’ ‘De frente’”.

[iv] Karl Marx and Friedrich Engels, “Capital Volume I” en the The Marx-Engels Reader, edited by Robert C. Tucker, 2d ed. (New York: Norton, 1978).

[v] La historiadora Lillian Guerra brinda una detallada descripción del currículo para adultos en los EBIR: los programas de adultos se basaban en gran medida en textos centrales, como Los fundamentos del socialismo en Cuba de Blas Roca y una traducción al español del Manual de marxismo-leninismo de Otto Wille Kuusinen, aunque en la práctica estos textos eran reducido a conceptos y lemas más simples. Guerra, 216-17, 221.

Sobre la programación para niños, la historiadora Anita Casavantes Bradford explica cómo los Pioneros y los Comités de Defensa Infantil (CDI) fueron importantes vías para divulgar la nueva ideología socialista en la población juvenil (Casavantes Bradford 2014, 92-120).

[vi] Fidel Castro Ruz, 1968. “Discurso Pronunciado Por El Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario Del Comité Central Del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro Del Gobierno Revolucionario, En El Acto Conmemorativo Del XI Aniversario de La Acción Del 13 de Marzo de 1957, Efectuado En La Escalinata de La Universidad de La Habana”, Departamento de versiones taquigraficas del gobierno revolucionario.

[vii] Iván García, “‘Revolutionary’ Offensive Against Private Work Began in 1959,” Translating Cuba, March 23, 2018.

[viii] Guerra, 301- 302

[ix] Silvia Pedraza, “Cuba’s Revolution and Exodus,” Journal of the International Institute, 5 (2).

[x] Seguramente se refería al programa Tras La Huella, lo cual ha tenido varios capítulos como el siguiente donde cuentapropistas se ven involucrados en crímenes serios.

[xi] “Anuario estadístico de Cuba revela comportamiento del empleo y los salarios en 2020,” Trabajadores, September 10, 2021.

[xii] Calabuche y Pañellas 2021 in Daybel Pañellas Álvarez e Ileana Díaz Fernández, eds., Emprendimientos Privados: Resiliencia y Articulación Con Empresas Estatales (Santo Domingo: Fundación Friedrich Ebert (FES), 2021), 6-7.


 

mujer sonriente con pelo largo y labios rojos vestida de negro

Candidata a doctora en Antropología en la Universidad de Michigan, donde estudia nuevos medios, publicidad, emprendimiento e identidad en Cuba y su diáspora. Su trabajo se basa en la etnografía, la historia oral y el análisis semiótico para explorar temas desde la memoria colectiva en las tiendas de nostalgia de la Pequeña Habana hasta su proyecto actual sobre la cultura emprendedora en Cuba. Su trabajo ha sido apoyado por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF), la Fundación Wenner-Gren, la Fundación Mellon y el Centro Weiser para las Democracias Emergentes, entre otros.