La emigración cubana podría ser una fuente importante de turismo a Cuba

Seis jóvenes sentados en un muelle con el panorama de la bahía de La Habana en la distancia.

Miguel Alejandro Figueras
Premio Nacional de Economía, Cuba


Los movimientos humanos constituyen una expresión de un mundo globalizado. Visitar familiares y amigos es uno de los motivos de viajes más frecuentes. Se considera que más del 10% de los turistas internacionales viajan con esos propósitos. Se pueden estimar en unos 150 --60 millones anuales en todo el mundo. Esto le presenta a Cuba una fuente para aprovechar el turismo de emigrantes cubanos.

Entre 1959 y 1989 emigraron de Cuba 716 000 personas. Y durante las tres décadas siguientes la emigración ha sido mucho mayor, documentada, sin visas, por vías marítimas o terrestres.  Calculo que conforma un total de 1.8 millones de personas.

Según la Dirección General de Inmigración y Emigración de Cuba (DGIEC), en 2012 había 673 000 pasaportes cubanos habilitados para cubanos residentes en el exterior. A inicios de 2012, poco más de la mitad de los 1.3 millones de emigrados nacidos en Cuba residentes en el exterior poseían pasaporte cubano. De los poseedores de pasaportes, en el año 2011 lo utilizaron el 38%.

Ocho años después (2019), las visitas a Cuba de emigrados ascendieron a 624 000, un incremento del 57% respecto a 2011, aunque creció el número de pasaportes habilitados. Seguramente un porcentaje mayor de los emigrados poseedores de pasaportes los utilizó al flexibilizarse en 2013 las regulaciones de Inmigración para los viajes. Parte de los emigrados que antes no podían solicitar pasaportes --por abandono de misión, haber decidido no regresar a Cuba mientras realizaban trabajos encargados por el país y otras causas--, pudieron entonces obtenerlos.

El gráfico demuestra los arribos de emigrantes cubanos provenientes de todos los países, empezando con 0 en 1989 y creciendo casi todos los años hasta más de 600 mil en 2019.

Fuente: ONEI y otras.

En 2019 las visitas de emigrantes cubanos que viajaron por avión (624 000) incrementaron su participación en el total de 3.8 millones de arribos de visitantes por vía aérea a Cuba, desde el 1% en 1990 hasta el 16%.

El gráfico demuestra llegadas de emigrantes cubanos provenientes de EU empezando con menos de 100 mil en le año 2000 hasta alrededor de 5 500 en el año 2019.

Fuente: ONEI y otras.

El 87% de los 1.75 millones de emigrados cubanos que visitaron la Isla durante los últimos tres años residían en los Estados Unidos. Sus hijos no nacidos en Cuba, por lo general, no viajan con pasaporte cubano. Por ello el impacto de los viajes de los emigrados puede ser mayor si se añaden los hijos que los acompañan, pero con pasaporte no cubano.

La ONEI y los ingresos que dejan los emigrados cubanos y sus descendientes

Uno de los problemas de las estadísticas publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) consiste en que no se estiman los gastos de los emigrados que viajan a Cuba. Estos se hospedan poco en hoteles y compran en los supermercados y agromercados donde lo hace toda la población. Si van a restaurantes, no se les identifica.

En los otros 157 países miembros de la Organización Mundial del Turismo se aplican metodologías y encuestas para calcular estos gastos. Si los emigrados ya representan el 16% de los turistas de estancia, al incluirlos en la cifra de llegadas y no calcular sus gastos la ONEI provoca una reducción irreal del promedio de ingresos captados por turista.  Por ejemplo, resulta en que la captación de ingreso por turista en Cuba, en años recientes, sea inferior al ingreso captado en 1990.

Solamente por esta deficiente metodología se subestiman unos 500–600 millones de dólares los ingresos de Cuba vinculados al turismo. Otros 200-300 millones de dólares se subestiman por la ONEI en sus guarismos sobre los gastos captados a otros visitantes, aparte de los emigrados cubanos.

Costos que pueden desestimular el turismo cubano

El alto costo de un pasaporte cubano para los emigrados ($400) y su actualización cada dos años ($50 c/48 meses) los desestimula a solicitarlo. Ese debe ser un problema inicial a resolverse. En el pasado quizás pudo haber razones políticas para establecer esos precios, pero hoy no se justifican. Para muchos, se trata del pasaporte más caro del mundo.

De rebajarse el 50% el costo del pasaporte y sus actualizaciones anuales, mermarían en unos 25 millones de dólares anuales los ingresos por emisión, renovación y actualización de pasaportes.  Si esa rebaja de tarifas incentivara a 100 000 emigrados adicionales a solicitar sus pasaportes y fueran a Cuba una vez al año, el incremento de los ingresos turísticos más que compensaría la rebaja por las menores tarifas.

A algunos no les gustará esta propuesta de cambiar 25 millones de dólares seguros por una cantidad mucho mayor, pero insegura. Sin embargo, es una opción válida.

La pandemia del coronavirus

El turismo ha sido unos de los renglones más afectados al prohibirse la entrada de personas procedentes del exterior y acelerarse la salida de turistas, emigrados cubanos y extranjeros que no trabajan o estudian en Cuba. A fines de marzo de 2020 se cerraron las puertas para entrar a Cuba, incluso quedaron residentes cubanos varados fuera de la Isla. Algunos emigrados no pudieron salir a tiempo. Cerraron los hoteles y las casas de alquiler.

El golpe al sector del turismo y de las visitas fue muy fuerte. Tuvo lugar, precisamente, en parte de la temporada alta. Nadie puede predecir cuándo se podrán restablecer las actividades turísticas, toda vez que dependerá no solamente de que Cuba pueda eliminar la epidemia, sino también de que desaparezca en las naciones emisoras.

Restablecimiento y promoción del flujo de emigrados cubanos

Antes de la pandemia, CALCULO QUE la emigración y sus descendientes contribuyeron con 500–800 millones de dólares al año a la economía cubana. Uno de cada cinco turistas de estancia es un emigrado o uno de sus descendientes. Los turistas de estancia son quienes contribuyen con el 95% de los ingresos que se captan en el turismo cubano.

Cuba podría reconocer el valor del segmento turístico conformado por los emigrados y su importancia desde el punto de vista económico e implementar, entre otras, las siguientes acciones:

  • Diseñar ofertas adecuadas a los intereses y expectativas específicos de este segmento. Las empresas de servicios turísticos no disponen de equipos de análisis permanente. Y las entidades turísticas no le prestan la más mínima atención.
  • Reconocer la importancia de la localidad como escenario fundamental de esta modalidad turística. Todavía no se examinan los orígenes de los emigrantes. El Ministerio de Turismo (MINTUR), la Oficina de Atención a los Órganos de Poder Popular (Consejo de Estado) y las instancias municipales pueden organizar estudios sobre las visitas de emigrados a sus localidades de origen y escuchar los criterios de sus familiares respecto a otros servicios que se les pueden ofrecer.
  • Potenciar el rescate y la preservación de actividades culturales en las localidades, como en los casos de las fiestas patronales, las fiestas de naturales ausentes, los festivales, los carnavales, etc. El vínculo con la cultura y las tradiciones de una localidad puede constituir un importante atractivo en esta modalidad. El MINTUR debería organizar un equipo especializado en reconstruir la información de los emigrados, conocer las instituciones existentes en el exterior que los agrupan --por ejemplo, el cienfueguero ausente, el camagüeyano ausente, etc.
  • Regular la oferta de paquetes de servicios médicos para el segmento. En Cuba se ha retrocedido en los servicios de turismo de salud. Cambiar esta situación resulta un imperativo. Una de las acciones inmediatas debe consistir en organizar ofertas de servicios médicos a emigrados que nos visitan.

A pesar de que algunas de las medidas de la administración Trump inciden de manera negativa sobre los viajes de los emigrados y sus descendientes, la nación debe reaccionar en apoyo a su emigración. Debe buscarse mostrar la disposición de ayudarlos a visitar a sus familias y lugares de origen. A la misma vez, el país puede disfrutar de un turismo que antes de la pandemia crecía y que probablemente será el primero en reiniciarse.

imagen de hombre con lentes sentado con manos enlazadas

Miguel Alejandro Figueras Pérez. Economista cubano, Graduado de Licenciatura en Economía, Licenciado en Economía, Doctor en Ciencias Económicas y Profesor Titular Adjunto, Investigador Titular de la Universidad de La Habana. Cuenta con más de 50 años dedicados a la especialidad. http://www.ecured.cu/Miguel_Alejandro_Figueras_P%C3%A9rez