Choque monetario e inflación después de la devaluación del peso cubano en enero de 2021

El 1 de enero de 2021, las dos monedas cubanas se fusionarán y el peso cubano se devaluará frente al dólar. Si bien son necesarias para que la economía prospere, estas acciones reducirán significativamente el poder adquisitivo de los cubanos.

By Luis R. Luis, Economista Internacional, Especializado en Finanzas e Inversiones Internacionales

December 31, 2020

El gobierno cubano estableció el 1ro. de enero de 2021 como el día cero: el peso convertible o CUC se fusionará en el CUP o peso cubano, que se devaluará de 1 por dólar a una nueva tasa de 24 por dólar.

Estas dos acciones de política --la unificación monetaria combinada con la devaluación del peso--, se han anunciado desde hace mucho tiempo. Los economistas las consideran necesarias para ayudar a restaurar la competitividad de la economía.

Como ocurre con los tratamientos médicos difíciles, estas medidas conllevarán importantes efectos secundarios en cuanto a una posible pérdida del poder adquisitivo de la población a mediano plazo. La devaluación promedio ponderada del 1ro. de enero combinando los ajustes de CUP y CUC, será un factor de alrededor de 6 veces. Esto se basa en mi estimación de una tasa de distribución promedio de 4 por dólar en transacciones combinadas de CUP y CUC en 2019.[1]

El efecto de traspasar la devaluación en los precios al consumidor será alto debido a que las importaciones de alimentos y energía con precios en moneda extranjera fueron el 46% de las importaciones totales en 2018 y comprenden una gran parte del consumo de los hogares.[2] Anticipándose a las próximas presiones de costos, el gobierno ha publicado una lista de ajustes de precios y salarios que entrará en vigencia el día de la devaluación.[3] Entonces, por ejemplo, se aumentará el salario mínimo por un factor de 5¼, y las tarifas de electricidad y muchos otros servicios por un factor de 5.

Los funcionarios indican que el resultado neto de estos ajustes de precios y tarifas serán menores subsidios para los consumidores y las empresas estatales. La oferta monetaria en Cuba antes de la devaluación y la unificación es M = Ma + kMb, donde Ma es la oferta monetaria CUP y Mb el CUC multiplicado por el tipo de cambio entre ambas monedas nacionales. El gobierno ha dado 180 días o hasta fines de junio para cambiar CUP por CUC al tipo de cambio interno de k = 24.

Se ha realizado alguna sustitución de moneda antes del 1ro. de enero de 2021 cuando la gente huyó del CUC, pero habrá una parte que no se cambiará, probablemente pequeña. Sin embargo, los aumentos generales de salarios y costos, así como el financiamiento de alimentos y otros subsidios, requerirán una rápida expansión de M para financiar los requisitos de endeudamiento del gobierno.

Incluso cuando el gobierno proyecta que los subsidios se desaceleren, se producirá una considerable expansión monetaria después del choque inicial en enero de 2021. La escasez de muchos bienes y servicios también presionará los precios. Persistirá la prima en dólares en el mercado negro, respaldada por la actual política equivocada de ofrecer muchos productos exclusivamente en las tiendas estatales con altos márgenes en dólares.

El mercado negro de dólares está vivo en Cuba. Las cotizaciones en dólares oscilan entre 30 pesos y 45 pesos por dólar, lo que implica que el nuevo tipo de cambio oficial de 24 pesos por dólar está por debajo de una tasa que despejará el mercado. Como puede esperarse, el diferencial entre la oferta y la compra en el mercado dólar/peso es alto, a menudo superior al 20%, porque el mercado no es líquido y presenta riesgos para los creadores de mercado. De hecho, es preferible promover más que desalentar este mercado paralelo y así mejorar la liquidez aliviando la prima del mercado negro sobre el dólar.

Cuba no tiene índices de precios confiables. ¡El recién publicado Anuario Estadístico 2019 de la ONEI no contiene un índice de precios al consumidor![4] En el pasado, los índices de precios de la ONEI no han tenido en cuenta con precisión aproximadamente un tercio de la economía que funciona en CUC/dólares a precios determinados por el mercado.

Las actividades privadas, que operan principalmente en CUC, se verán mucho menos afectadas por la devaluación que las estatales, que operan en pesos, toda vez que el CUC no se devalúa. Con el tiempo, la expansión fiscal y monetaria, y las expectativas cambiarias, determinarán la dinámica de precios.

Habrá una enorme presión para mantener los subsidios a las empresas estatales y para reducir los despidos con el consiguiente alto déficit del sector público. Los esfuerzos para limitar el déficit y el financiamiento del Banco Central serán un desafío. El presupuesto estatal de 2021 muestra un déficit proyectado de 86.8 mil millones de pesos.[5] Si bien las cifras proyectadas del PIB nominal no están disponibles, ese déficit probablemente superará el 10% del PIB en 2021. La crisis del dólar que enfrenta el país significará una escasez continua de alimentos básicos, combustibles y medicamentos, así como de muchos bienes de consumo.

Estos pueden estar disponibles en el mercado negro a precios elevados en pesos. Es importante destacar que la escasez de dólares de la economía en medio del impacto devastador de la pandemia en el turismo, el colapso de las exportaciones de servicios a Venezuela y una inversión extranjera anémica implican expectativas inestables sobre el tipo de cambio futuro del peso.[6] El posible levantamiento de algunas sanciones de los Estados Unidos al turismo brindará ayuda limitada a medida que el miedo a la pandemia disminuya durante la segunda mitad de 2021.

Al mismo tiempo, la crisis del dólar que enfrenta el país significará la escasez continua de alimentos básicos, combustibles y medicamentos, así como de muchos bienes de consumo. Estos pueden estar disponibles en el mercado negro a precios elevados en pesos. Es importante destacar que la escasez de dólares de la economía en medio del impacto devastador de la pandemia en el turismo, el colapso de las exportaciones de servicios a Venezuela y una inversión extranjera anémica implican expectativas inestables sobre el tipo de cambio futuro del peso. El posible levantamiento de algunas sanciones al turismo por parte de Estados Unidos proporcionará una ayuda limitada a medida que el miedo a la pandemia retroceda durante la segunda mitad de 2021.

Los elementos antes mencionados --expansión fiscal y monetaria--, combinados con la escasez de bienes y servicios, y con la de dólares, generan una dinámica inflacionaria desfavorable en el mediano plazo. Independientemente de que esto se registre o no en los índices oficiales de precios al consumidor, en caso de que estén disponibles, los precios efectivos pagados por los ciudadanos por muchos artículos esenciales superarán los salarios nominales y los aumentos salariales en una cantidad significativa.


[1]  La metodología utilizada en este cálculo se describe en Luis, L. R. (2018): “Cuban Peso Unification: Managed Rate and Monetary Analysis”, Cuba in Transition, vol. 28, 2018.

[2]  Oficina Nacional de Estadísticas e Información, Anuario Estadístico 2019, sector externo, 2019.

[3]  Gaceta Oficial, nros. 68-73, extraordinaria, 10 de diciembre de 2020.

[4]  Ibid.

[5]  Conozca el presupuesto del Estado en el primer año del ordenamiento monetario,” Cuba Debate, 17 de diciembre de 2020.

[6]  Luis L. R. “Dollar Crunch, Dollarization and Devaluation,” Horizonte Cubano, octubre de 2020.

Hombre de cabello gris, sonriente, vestido con una chaqueta oscura y de pie ante un horizonte montañoso

El profesor Luis R. Luis es un economista internacional en Massachusetts, especializado en finanzas e inversiones internacionales. Es cofundador de International Research and Strategy, firma centrada en las finanzas de los mercados emergentes. Antes fue Director General de Scudder Investments, en Boston, donde dirigió las investigaciones internacionales y ayudó a administrar carteras de renta fija y renta variable internacionales. Fue director del Departamento de América Latina del Instituto de Finanzas Internacionales de Washington.

También se desempeñó como director de economía internacional en Midland Bank, Londres, y en Crocker Bank, San Francisco. Fue economista jefe de la OEA en Washington. Estuvo en la Facultad de Economía en la Academia Naval de los Estados Unidos, en Annapolis, y en la American University. Ocupó una cátedra como profesor visitante Fulbright en la Universidad de Trujillo, Perú.

Ha dictado conferencias sobre economía internacional en universidades de varios países de América del Sur y Europa. Autor de artículos sobre finanzas internacionales, sobre la economía cubana y colaborador de varios libros sobre mercados emergentes y gestión de carteras.

Tiene un doctorado en economía en la Universidad de Notre Dame.