El "enfriamiento" de la economía cubana (Parte I)

rumpled Cuban peso

Carmelo Mesa-Lago, Catedrático Distinguido Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos, Universidad de Pittsburgh

(primera de dos partes)


El crecimiento del PIB cubano descendió de 12% a 1% en 2006-2018, y ha estado virtualmente estancado desde 2016; las perspectivas para 2019 no son halagüeñas. Después de más de un decenio en el poder y de la implantación de reformas estructurales, el pasado mes de abril Raúl Castro se retiró como presidente de la nación y pasó la antorcha al civil-tecnócrata Miguel Díaz-Canel, de 57 años, abriendo el camino a la generación post-revolucionaria. Una nueva Constitución está siendo discutida y se han dictado regulaciones al sector privado, aunque no ocurrió la anunciada unificación monetaria para 2018.

Este artículo evalúa el desempeño de la economía bajo Raúl, especialmente entre 2007 y 2018, identifica las causas del enfriamiento y sondea el desempeño en 2019.[1]Las cifras están tomadas, fundamentalmente, de la Oficina Nacional de Estadística e Información, Anuarios Estadísticos de Cuba de 2011 a 2017.

Crecimiento entre 2017 y 2018

La economía cubana alcanzó una cima de 12% de crecimiento en 2006, descendió a 4,1% en 2008 y promedió 2% anual entre 2009 y 2017, muy por debajo del 5-6% estimado para generar un desarrollo adecuado (Gráfico 1).

Gráfico 1. Crecimiento económico anual (PIB) a precios constantes (2006-2018)

table show annual economic growth last 10 years

  Véase nota i al final del documento

Las estadísticas oficiales cambian con frecuencia de manera notable, levantando la suspicacia de los expertos. En 2016 se reportó una caída de 0,9% en el PIB, pero meses después se trocó en un aumento de 0,5% (1.4 puntos porcentuales más). A fines de 2017 se anunció un crecimiento de 1,6%, pero más tarde se alzó a 1,8%. Lo último es sospechoso porque la predicción oficial fue 1,1% durante el primer semestre del año, usualmente el de mejor desempeño --temporada alta de turismo, zafra azucarera, etc.--, de manera que en el segundo semestre debió aumentar 2,5% para promediar 1,8%. Más aún, en el segundo semestre Cuba enfrentó una fuerte y prolongada sequía seguida del huracán Irma con daños de 9% sobre el PIB; la prohibición de Donald Trump a los turistas estadounidenses de alojarse en hoteles y comer en restaurantes operados por militares, así como la alerta de no viajar a la Isla por el peligro de ataques sónicos; la continuada reducción del suministro de petróleo, comercio y compra de servicios profesionales cubanos por Venezuela; el declive en los precios mundiales del azúcar y el níquel; la paralización --y en algunos casos reversión-- de las reformas económicas; y las restricciones al crédito externo, agravadas por el incumplimiento de los pagos de cartas de créditos vencidas.

En 2018 se repitió lo acaecido en 2017. En junio, Díaz-Canel reportó un crecimiento de 1,1% durante el primer semestre. Advirtió que “la situación financiera continúa tensa… forzando la adopción de medidas adicionales para controlar los recursos en el segundo semestre”. [2] La cosecha azucarera apenas llegó a un millón de toneladas, entre las más bajas en la historia. No se ha revelado la producción de níquel, pero parece estancada y los precios mundiales de ambos productos descendieron. Entre enero y septiembre de 2018 el número de turistas fue 3% menor que en dicho período en 2017 debido a la caída de los visitantes procedentes de los Estados Unidos por la política de Trump (también hubo merma en los otros emisores principales, salvo los cubano-americanos). Aunque crecieron los visitantes de cruceros, estos gastan mucho menos que los turistas que arriban por avión. En octubre, Trump amplió la lista de empresas prohibidas gestionadas por los militares. La economía venezolana se deterioró mucho más; se proyecta una caída de 12%, una inflación de un millón por ciento y severa escasez de alimentos y medicamentos, por lo que probablemente persistirá la mengua en la compra de servicios profesionales cubanos, el suministro de petróleo y el intercambio comercial.

En octubre el gobierno predijo que la tasa de crecimiento en 2018 sería ligeramente mayor al 1% debido a los problemas explicados.[3] La CEPAL redujo su proyección original de 1,5% a 1,1%, la cuarta menor en América Latina.[4] Una entidad que analiza la economía cubana pronosticó una tasa de 0,3%.[5]

Estabilidad financiera

La formación bruta de capital como porcentaje del PIB es un factor importante en el crecimiento económico: descendió de 14,8% a 10,3% en 2008-2017 (Gráfico 2), la tasa menor en la región; en 1989 era 25,6%, cifra necesaria para generar un crecimiento adecuado. El déficit fiscal, que había disminuido a 1,3% en 2013, creció a 8,7% en 2017 (versus un promedio regional de 3,1%) y se proyecta a 11,9% en 2018.

Gráfico 2. Formación bruta de capital y déficit fiscal (2007-2017)

graph showing downward movement in economic indicators

  Véase nota ii al final del documento

Agricultura

La producción agrícola continúa estancada: 4% del PIB en 2007 y 3,7% en 2017; la tasa de crecimiento descendió de 19,6% en 2007 a -1,5% en 2017. La participación de las importaciones agrícolas en el total de las importaciones ascendió de 12% a 18%. En 2017, Cuba importó US$1.800 millones en productos agrícolas, un 60% de los cuales podría producirse en el país. La principal reforma agraria bajo Raúl fue el usufructo, que comenzó a fines de 2008: traspaso del cultivo de tierras estatales ociosas a campesinos, cooperativas y granjas estatales con el Estado manteniendo la propiedad de la tierra; las estadísticas de 2009-2017 indican que el usufructo no logró incrementar la producción. Una comparación de la producción de los principales productos agropecuarios y pesqueros entre la cima alcanzada entre 2009 y 2017 y el último año, muestra que había descendido en 12 de 13 cultivos y estaba por debajo de 1989 (antes de la caída de la URSS y la grave crisis de los años 90) en siete de ellos.

Industria y minería

En 2017 el índice de la producción manufacturera era 32% inferior al nivel de 1989 y disminuyó por segundo año consecutivo (-1,8%). La producción minera menguó de 0,6% a 0,5% del PIB en 2007-2017 y descendió por quinto año consecutivo (-1,4%). Una comparación de los once productos minero-manufactureros claves entre 2017 y la cima de producción entre 2007 y 2017, indica que nueve mermaron y dos se estancaron, cinco estaban por debajo del nivel de 1989; los mejores desempeños han sido en gas natural, medicamentos y petróleo.

Turismo

El turismo tiene el mejor desempeño económico y es la tercera fuente de divisas. Los visitantes subieron 117% entre 2007 y 2017, especialmente desde 2015 por la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. El ingreso bruto por el turismo creció menos (48% en el período) porque el gasto promedio por turista declinó 26% (Gráfico 3); la ocupación de camas hoteleras no aumentó en el período y promedió 58.6%.

 Gráfico 3. Número de turistas e ingreso bruto (2007-2017)

El grafico muestra el crecimiento sostenido del numero de turistas a Cuba

   Véase nota iii al final del documento

A fines de 2017 e inicios de 2018 ocurrió una disminución del turismo (208.296 menos) por el huracán Irma, que causó serios daños en las instalaciones, y por las medidas restrictivas de Trump. Estas no afectan a los viajeros en cruceros, los cuales se han expandido notablemente. Sin embargo, los visitantes aéreos gastan en promedio 15 veces más que los cruceristas porque ya tienen cubiertos alojamiento, comidas y excursiones en tierra, lo que provocó una pérdida de US$297 millones en el ingreso bruto. Durante el tercer trimestre de 2018 el número de turistas creció 5% sobre el mismo período en 2017, pero aún sin recuperar el nivel anterior al descenso. Se proyecta que en 2018 habrá 4.750.000 turistas, cifra inferior a la meta de 5 millones que se ha pospuesto para 2019.

Comercio exterior

Bajo la revolución ha ocurrido un déficit sistemático en la balanza comercial de bienes, que alcanzó un récord en 2008 y después disminuyó porque, a pesar de que las exportaciones menguaron desde 2011, las importaciones fueron recortadas. Esto causó falta de insumos y escasez de bienes de consumo. En 2017 las exportaciones de bienes eran 55% inferiores al nivel de 1989, y las importaciones 25% menos, de ahí que el déficit creciera 261%. En el siglo xxi, Cuba comienza a exportar servicios profesionales --médicos, enfermeras, maestros, etc.--, impulsada por un tratado con Venezuela, que compra 75% de dichos servicios. Estos constituyen la principal fuente de divisas. Por ello ocurrió un superávit en el saldo en el comercio de servicios con una cima en 2013 que no solo compensa el déficit de bienes, sino también genera un superávit en el saldo global. Debido a la grave crisis económica venezolana, el superávit disminuyó en 30% en 2014-2017 mientras los servicios profesionales cayeron 23% en el período, su aporte al PIB bajó de 13,8% a 8,3%, una de las causas del descenso en el PIB (Cuadro 1). La terminación del contrato cubano con Brasil “Más Médicos” por el presidente electo Jair Bolsonaro acarrea una pérdida de US$400 millones anuales, similar al valor de las exportaciones de níquel o azúcar en 2017.

Cuadro 1. Saldo Comercial Externo de Bienes y Servicios, 2007-2016 (millones de dólares)

El grafico presenta los indicadores del comercio exterior tanto de bienes como de servicios, donde se muestra el papel destacado de las exportaciones de servicios, lo que hace un superávit en el balance en cuenta corriente. También indica que proporcionalmente van bajando el aporte de los servicios profesionales a la economía.

   Véase nota iv al final del documento

El intercambio comercial de bienes con Venezuela se contrajo de 44% a 17,6% en 2012-2016, desplazando dicho país de primero a segundo socio, puesto que ocupó China, pero con una merma de 22% en el intercambio. La participación de Venezuela se estancó en 2017 mientras que la de China disminuyó, por lo cual aquel retornó al primer lugar. El suministro de petróleo venezolano se redujo a la mitad y también el remanente que Cuba percibía y exportaba del crudo venezolano, procesado en la refinería de Cienfuegos. Se agrava la situación porque la producción de petróleo cubana decreció 19% entre 2010 y 2017, lo que ha inducido un programa de austeridad y recortes en el suministro energético a las empresas estatales, que a su vez afecta la producción.

Por otra parte, en 2017 el intercambio comercial con Rusia aumentó 95% después de una disminución y estancamiento de cuatro años, aunque el incremento fue sólo de 20% respecto a 2007. Además, en noviembre de 2018 La Habana firmó varios convenios con Moscú: modernización de la producción de energía eléctrica y acero, suministro de transporte ferroviario, exploración de depósitos de petróleo bituminoso, y recuperación de la producción de cítricos (no se reveló el monto de dichos proyectos). En noviembre de 2017 se firmaron convenios con China: US$164 millones para adquirir equipos de construcción para el turismo y energía renovable y una donación de US$129 millones para proyectos de ciberseguridad.

[1] Para un análisis abarcador de la economía en el período, véase Carmelo Mesa-Lago: La economía en 2017-2019, La Habana, Cuba Posible, 2018.

[2] EFE, 22 julio de 2018; Juventud Rebelde, 28 de agosto de 2018.

[3] Internet@granma.cu, 30 de octubre de 2018.

[4] CEPAL: Actualización de proyecciones de crecimiento en América Latina y Caribe 2018 y 2019, Santiago, 2018.

[5] Cuba Standard: Economic Trend Report Third Quarter 2018.


 

[i] Nota al grafico: El grafico muestra, en porcientos, la tasa anual de crecimiento del producto interno bruto, donde se observa que la tasa es muy baja a partir del año 2016, aunque el promedio anual de los últimos 10 años no supera el 2%.

[ii] Nota al grafico: Las líneas del grafico muestran la baja tasa de la formación bruta de capitales por debajo del 11 % como promedio, así como el crecimiento del déficit fiscal después del 2014 llegando a ser el 8.7 % del Producto Interno Bruto.

[iii] Nota al grafico:  El grafico muestra el crecimiento sostenido del numero de turistas a Cuba, llegando a 4.6 millones y donde crece también los ingresos al país, pero a una tasa mas leve cada año.

[iv] Nota: El grafico presenta los indicadores del comercio exterior tanto de bienes como de servicios, donde se muestra el papel  destacado de las exportaciones de servicios, lo que hace un superávit en el balance en cuenta corriente. También indica que proporcionalmente van bajando el aporte de los servicios profesionales a la economía.